LA BRISA MATUTINA
Vientos se expanden con ahínco,
regenerando áreas colindantes;
respiramos el aire virgen de los verdosos prados;
se reclinan abrazados,
a los afamados pastos
que animales consiguen ocupar;
y sentimos la frescura ambiental
en hogares que permiten penetrar
rayos de luz tímidos y a la vez reflectantes.
Cerramos los ojos concentrados
en el ovalado éter que nos circunda;
detectamos un tono azulado
embargados por una sensación de placidez.
La madre tierra acoge a las criaturas
que en su vientre nutre y fecunda,
con la escarcha de una primavera aún fundida,
por un brisa blanquecina,
de la niebla matutina
que insufla algarabía y una especial esbeltez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario