domingo, 21 de junio de 2026

LA ESTIRPE

 




LA ESTIRPE


Senos distantes,

maternidad malograda,

mundo sin puerto para aterrar

sepulcral silencio de madrugada.


Nacimiento en agonía,

llanto en desconsuelo,

gemidos desesperanzados,

giros de volante flotando

entre un viento batido

entre el sol y la tormenta de puro duelo.


Ojos entornados,

frente a un aire atizador

 que sopla implacable

entre tímidos trazos luminosos

inmersos en una gravedad palpable.


Un respiro me permito;

mi aliento levita

mas mi frágil cuerpo 

exhausto en el lecho se rinde,

en un sueño que marca libre

el fin y mis orígenes.


Años transcurren,

a depurar mi espíritu me presto,

noches inmaculadas de recuesto,

quizás alumbren mi lecho 

y pueda pasear libre

por los confines del universo,

sin saldar cuentas a enemigos

 siempre en posición de acecho.


La luz no será un blanco fácil,

perseguir mis anhelos 

con espada y puño haré frente,

más la dicha un sonreír esbozará

en la platea del estrellato 

 donde finalmente presumida lucirá.


Mis allegados pronto partirán;

el trono de mi niñez

desposeído de realce se torna,

mas ahora agradezco

la desnudez de mi ser

para vestirme de gala

por un cosmos de fábula,

que me invita a soñar despierta

con la oportunidad de acceder

a una acogedora y familiar compuerta.











EL EMBRUJO DE LA NOCHE




 EL EMBRUJO DE LA NOCHE


Colchones llorones

me acompañan en mis plegarias,

sábanas mi cuerpo descubren,

expectante y de amor sediento.


La ventana rayos refleja,

destellos con sigiloso fulgor

merodean en una habitación de clausura;

un canto a la liberación 

un reclamo a la alegría

la pared puede que me sonría,

sin un espíritu de cercanía.


Sola me siento,

en mi cama de tumba me repliego,

voces al lado repican en la ingravidez

 mientras soy partícipe 

de un infame desasosiego.


Rostros impasibles me observan

perversos e ignorantes de mi porvenir,

ambulan en un espacio de asfixia,

mi alma desaparecer del entorno pretende

mas nada ni nadie me auxilia.


Dulce soledad, emponzoñada te vuelves

y en medio de la negrura del dormitorio

como un fervoroso fuego, hierves.


Un vómito  invade mi mente;

deseo y repelo el aposento,

un descanso creo  me merezco

pero me visualizo digna de un entorno 

en el que la inconsciencia 

luce un broche de vileza, 

como un desentonado y patético adorno.


Quiero reírme pero no puedo,

divago entre rostros desencajados sin pudor,

Oh, soledad, aléjate de mi vera

para poder ser portadora 

de alas viajeras

que a buen recaudo me esperen,

para despegar el vuelo

hacia nuevas tierras

libres de herméticas y acérrimas fronteras.


















LA HUELLA DEL DOLOR




LA HUELLA DEL DOLOR 


Sonidos desordenados aprecio,

bocas temblorosas parlotean,

meses en vilo me rodean,

en mi vida encarcelada me sentencio.


Cuadros de apagada pintura

lucen las blancas paredes,

un trasfondo abocado al vacío

difumina cualquier atisbo de hermosura.


Compañías a mi lado 

día y noche,

como entes alocados

vagan sin fijación 

por un espacio nebuloso,

sin principio ni fin

un horizonte oscurecido

por la posible aparición

de peligrosos altercados.


Mis manos se repliegan en mi regazo,

mi mirada, perdida en la distancia sin rumbo,

mis tímpanos invadidos por un filo musical,

una evasión efímera

pretendo que se alimente

entre miles de lágrimas 

que vagas asoman su regadío,

un torrente sin cauce.


Una puerta se abre,

sombras trascienden el muro

entre el silencio y la noche,

desasosegadas gritan en coro,

toxinas defecan sus bocas

entre palabras de desvarío,

en un extremo e inexorable delirio.


Algún día quizás pueda huir,

del entramado en locura;

puede que me libere

de un enjambre de seres

que con veneno anímico hieren.


Busco a un pobre corazón,

alentado por brincar

cruzando los montes del deseo, 

con la misma libertad 

que una jovial  

y selvática liebre.

 




sábado, 13 de junio de 2026

AIRE JUVENIL

 



AIRE JUVENIL


Cabellos desatados al viento,

se abanican con descaro;

la brisa acompaña el agradable aliento

de dos bocas que palabras pronuncian

bajo el reflejo de un generoso faro.


Ventanales cerrados,

gente duerme en la madrugada,

las estrellas alegres alumbran

conversaciones que se estrechan

en el silencio de una acogedora posada.


Mi pecho se expande,

mi barbilla un arco risueño perfila,

mis ojos lágrimas de risa empañan

las hojas de los árboles se estremecen

 en la esencia de una radiante clorofila.


En la oscuridad,

rayos de luz atraviesan los cristales,

sonidos ajenos en la lejanía oigo

mientras me adentro 

en una letanía suave.


Un mozuelo me invita al despertar,

los sentidos se dilatan al sorber,

instantes de alegría que mi cuello ingiere

la satisfacción del presente,

que de los cimientos resucita sintiente. 


En un diván mis vivencias confieso,

un ser difuminado,

en mi memoria aparece;

declaraciones de añoranza recito

de aquel momento peculiar 

y francamente bonito.


Un florecer puebla mi mente;

 olores de rosales evoco,

un perfume me recuerda

a aromas agradables,

de gratas esencias de juventud

eternamente memorables.














DEL CEMENTERIO A LA LUZ

 


DEL CEMENTERIO A LA LUZ


En el desván de los recuerdos

pinceladas de imágenes reposan,

habitan sin ser despertadas

hacia la cúpula de las estrellas flotan.


Siento que me sumergo en un sueño,

arcadas en mi memoria regresan

años de martirio sin dueño,

lágrimas sin compañía de un pañuelo

cielos de nubarrones se espesan.


La ceguera inunda mis ojos,

viajes hacia lugares exóticos,

mis piernas andares confunden

el presente y el pasado despótico.


Cantos del alba,

resuenan en la ingravidez,

senos forajidos han perdido

el sendero materno,

falto de perspectiva y nitidez.


Clamo desaparecer con urgencia;

clavos en la cruz me sostienen,

voces a lo lejos con paciencia se aproximan

palabras de sosiego emergen.


Un desmayo cercano siento,

mas una presencia sujeta mi alma,

las olas del mar temerarias

preceden una marcha serena

arrasando consigo un acuoso tormento.


Y una suave marea

me retorna hacia la placidez

de la mano de una sirena coralina;

 una saga de vida despliega

con un buceo arrollador,

flamante y cristalina.



sábado, 6 de junio de 2026

EL CORAJE EN EL NIDO





EL CORAJE EN EL NIDO


Entre pájaros nula vuelo

mi plumaje no espanta

la polvareda de un pasado,

hostil y de sabor ahumado.


Cielos obtusos,

nubes grisáceas,

pasos por el firmamento,

sin raíz ni sarmiento.


Tumbada en un suelo 

aves malheridas me observan

sin el resurgir del ave Fénix,

exhaustas, siento que me enervan.


Mimetizada en el entorno me acoge;

una golondrina viajera,

en mi muñeca se posa,

puntos cardinales me señala

persistente y afanosa.


¿Es un sueño o un espejismo?

el deseo en mi fuero interno,

de verme elevada 

en un cosmos complaciente,

que me reverencia con honor

como a una  bella dama. 


Intocable deseo volverme,

en mi cuna de letargo,

en el sueño del olvido,

navegar es mi asilo

hacia el puerto del retiro.


Migratoria he sido;

bohemia y soñadora,

mas ahora siento haber florecido

de las cenizas renacida

hacia un universo gentil,

con el garboso aleteo

entre mil primaveras de abril.









 

LAS HORAS BRUJAS

 



LAS HORAS BRUJAS


Colchones blandos,

almohadas escurridizas

 mi cabeza sostienen,

un abanico que la brisa sacude;

sonrisas latentes

que al fondo sucumben.


Lechos pixelados;

sombras indelebles ambulan,

corrientes de aire virulento

veneno soplan

como fuente de alimento.


Aislada del mundo 

inerte y sin techo me contemplo;

aires de grandeza engalanan

un escenario penoso,

mis ojos enrojecidos de tristeza

deseos de socorro proclaman.


La escarcha de la lluvia riega

lágrimas vertidas con recelo,

el agua bendita 

aparece en un sueño que arde

por un fuego que quema sin tregua,

 inmerso en su propio duelo.


Mi pugna por sobrevivir,

ese ahínco de salvaguardarme

de entes fantasmales

me acerca a una noche 

que presiento estrellada,

me devolverá ese distante amparo,

al retorno del reposo

a la vuelta de la posada,

al remanso de paz

en el silencio de madrugada.











CADENAS DE PAPEL



 CADENAS DE PAPEL


Lugares desconocidos

mis ojos atisban,

orígenes desnudos

poblados moribundos.


El reclamo de una mano

siento aparecer mundano,

una palabra incomprendida

percibo con dificultad,

espectros de luz anhelo

en una abrumadora oscuridad.


Seres llegan a mi vera;

su presencia perturba

mi latir desacompasado,

mis labios arrugados

pronuncian voces sonoras,

en medio de tímidas auroras.


Bailes sin música desfilan

olores agridulces mis fosas respiran,

bajo holgazanes resplandores

un paisaje con flores remilgadas

a destiempo se abanican.


Arco iris penumbroso

cielo de brumas se acompaña,

un sueño empapado

de amargura mi cuna rebaña.


Pies encadenados,

andares se prestan a avanzar,

nudos tensados 

forcejean sin parar,

para desenredar los latidos

de un corazón,

que jamás ha pretendido

 renunciar al arte de amar.












domingo, 31 de mayo de 2026

LA MADRIGUERA




LA MADRIGUERA


En un vertedero 

años desechada me he sentido,

he tropezado en el vertido

de un inmundo atolladero.


Mi trono he desposeído,

a terceros sin rechistar he cedido,

mi nobleza y mi honor,

desafortunadamente resentidos

saboteados han permanecido

sin recaudo ni albor.


Sonatas en eco han retumbado,

canciones lejanas 

han desafinado su melodía,

al compás de una vida casi desnuda

de alicientes y de algarabía.


Capítulos de libros he cerrado,

mi vida: una historia compartida he creado,

a los cuatro vientos ha resonado

el estribillo del desamor

en una partitura de notas disonantes,

sin parejas formales

ni pasajeros amantes.


La gracia del cielo a veces me ha sonreído

mas la espalda le he girado,

sin camino he andado

con la postura incorregible

de un empedernido jorobado.


Al cercado he retornado,

un sueño letárgico 

mi cerebro ha colonizado

en un hogar embrujado,

sin rayos de luz 

regados por un sol,

que se recrea en sí mismo

como un narciso vanagloriado.







 

LIBRE ALBEDRÍO




LIBRE ALBEDRÍO


Al mundo comparezco

un nacimiento carcelario

un alma en cautiverio,

sin pensar no comprendo.


Intento latir mas no puedo;

años de obediencia me oprimen

los derechos de libertad

 que abogan fidedignos,

por la pasarela del viaje

hacia la magia de la eternidad.


En repetidas ocasiones,

renacer intento

mas la escarcha del tormento,

instalada se asienta

en un lagrimoso aposento.


Un resquicio se ensancha,

la apertura penetra

por el puente

que intersecta mi cuerpo y mi mente.


La fuerza que late vehemente,

por un orificio opresivo

volar hasta el cielo pretende,

con el garbo de unas alas

que danzarinas se airean,

y con falta de temor y de vergüenza

el paisaje sin solera saborean. 


Los recuerdos de una niña flagelada,

van apartando mi mirada

de un entorno vejatorio,

para seguir el curso fluvial

de unas aguas parturientas

que atrás dejan torrenciales tormentas,

hasta sentir el reflejo

de rayos iluminados

en mi nueva vida,

ya repleta de incentivos

que, presumidos, atisban

en el aquí su esencia, enamorados.









 

EL LIBERADOR RESPIRO

 



EL LIBERADOR RESPIRO


Rincones en el vientre del viento,

fecundan bocanadas de aire límpido

corrientes movedizas de alivio

en un entorno circulan,

apaciguador y tibio.


Mi semblante resopla calma,

mi cerebro se dilata receptivo,

mi boca, palabras de ánimo pronuncia,

un espíritu por segundos 

sedado y de alegría cautivo.


Tiempos soleados se prestan

fragancias cálidas al atardecer huelo,

cuerpos cercanos calor me profesan

risas en alianza

miradas de complicidad,

nuevamente, a su cauce entrañable regresan.


Mis pasos lentos avanzan,

un poblado de ensueño me abraza,

una compañía me recibe con acogida

risueña y entusiasta,

en una confortable y plácida guarida.


Mis días agrios parece se funden,

un leñero la resaca del dolor chamusca

fuegos ardientes la brisa esfuma,

mi presente más liviano

peina cualquier vestigio que abruma.


Noches de estrellas fugaces,

mis sueños abanican de luces

eterna juventud en mi alma reluce

retener mi fuero interno pretende,

un tiempo de bello florecer

hacia horizontes de bonanza,

por la puesta implacable

 de un soberano y prometedor acontecer.






LA ESTIRPE

  LA ESTIRPE Senos distantes, maternidad malograda, mundo sin puerto para aterrar sepulcral silencio de madrugada. Nacimiento en agonía, lla...