domingo, 31 de mayo de 2026

LA MADRIGUERA




LA MADRIGUERA


En un vertedero 

años desechada me he sentido,

he tropezado en el vertido

de un inmundo atolladero.


Mi trono he desposeído,

a terceros sin rechistar he cedido,

mi nobleza y mi honor,

desafortunadamente resentidos

saboteados han permanecido

sin recaudo ni albor.


Sonatas en eco han retumbado,

canciones lejanas 

han desafinado su melodía,

al compás de una vida casi desnuda

de alicientes y de algarabía.


Capítulos de libros he cerrado,

mi vida: una historia compartida he creado,

a los cuatro vientos ha resonado

el estribillo del desamor

en una partitura de notas disonantes,

sin parejas formales

ni pasajeros amantes.


La gracia del cielo a veces me ha sonreído

mas la espalda le he girado,

sin camino he andado

con la postura incorregible

de un empedernido jorobado.


Al cercado he retornado,

un sueño letárgico 

mi cerebro ha colonizado

en un hogar embrujado,

sin rayos de luz 

regados por un sol,

que se recrea en sí mismo

como un narciso vanagloriado.







 

LIBRE ALBEDRÍO




LIBRE ALBEDRÍO


Al mundo comparezco

un nacimiento carcelario

un alma en cautiverio,

sin pensar no comprendo.


Intento latir mas no puedo;

años de obediencia me oprimen

los derechos de libertad

 que abogan fidedignos,

por la pasarela del viaje

hacia la magia de la eternidad.


En repetidas ocasiones,

renacer intento

mas la escarcha del tormento,

instalada se asienta

en un lagrimoso aposento.


Un resquicio se ensancha,

la apertura penetra

por el puente

que intersecta mi cuerpo y mi mente.


La fuerza que late vehemente,

por un orificio opresivo

volar hasta el cielo pretende,

con el garbo de unas alas

que danzarinas se airean,

y con falta de temor y de vergüenza

el paisaje sin solera saborean. 


Los recuerdos de una niña flagelada,

van apartando mi mirada

de un entorno vejatorio,

para seguir el curso fluvial

de unas aguas parturientas

que atrás dejan torrenciales tormentas,

hasta sentir el reflejo

de rayos iluminados

en mi nueva vida,

ya repleta de incentivos

que, presumidos, atisban

en el aquí su esencia, enamorados.









 

EL LIBERADOR RESPIRO

 



EL LIBERADOR RESPIRO


Rincones en el vientre del viento,

fecundan bocanadas de aire límpido

corrientes movedizas de alivio

en un entorno circulan,

apaciguador y tibio.


Mi semblante resopla calma,

mi cerebro se dilata receptivo,

mi boca, palabras de ánimo pronuncia,

un espíritu por segundos 

sedado y de alegría cautivo.


Tiempos soleados se prestan

fragancias cálidas al atardecer huelo,

cuerpos cercanos calor me profesan

risas en alianza

miradas de complicidad,

nuevamente, a su cauce entrañable regresan.


Mis pasos lentos avanzan,

un poblado de ensueño me abraza,

una compañía me recibe con acogida

risueña y entusiasta,

en una confortable y plácida guarida.


Mis días agrios parece se funden,

un leñero la resaca del dolor chamusca

fuegos ardientes la brisa esfuma,

mi presente más liviano

peina cualquier vestigio que abruma.


Noches de estrellas fugaces,

mis sueños abanican de luces

eterna juventud en mi alma reluce

retener mi fuero interno pretende,

un tiempo de bello florecer

hacia horizontes de bonanza,

por la puesta implacable

 de un soberano y prometedor acontecer.






ME CAÍ DE BRUCES

 



ME CAÍ DE BRUCES


Frágil de alma,

cuerpo malherido

luces mal enfocadas,

pedestal caído.


Condena persecutoria,

mente de prejuicios

años con precio sin etiqueta,

manchas en la piel 

plagadas de suplicios. 


Hogares sin cariño,

¡Cuantas làgrimas desparramadas!

infamias desbocadas,

labios sellados

ojos entornados

sonrisas despiadadas.


Espacios huecos de pensamiento

habitación de clausura,

heridas encarnizadas

reflexiónes mundanas, 

carentes de cordura.


Alimentos en escasez

pueblan momentos de desidia,

mi mundo, un reducto,

un desperdicio, un conducto,

donde escurridiza me vuelvo,

sin faz, aliento ni voz

hacia un acantilado de ida

que, con retorno,

vagamente recuerdo.


Sangre emponzoñada vierto,

mis venas veneno supuran;

mis ansias de vida 

atientan mi respiro

y ambulando me veo,

por pasillos de retiro

frente a un mundo de gloria,

en el que la paz 

ya no goza ni es notoria.





domingo, 24 de mayo de 2026

PIES DESCALZOS

 



PIES DESCALZOS


Pañales abrigan mi cuerpo,

vengo al mundo despojada de atuendo

rostros sin expresión invaden  mi presencia,

calor materno llora por su más inesperada ausencia.


Pasos ejecuto por un pasillo nauseabundo,

la oscuridad penetra por mis poros,

siento un aliento cerca, un olor rancio

sigilosa camino despacio

hacia mi guarida desprotegida

de abrigo, agua  amor, comida,

solamente migajas de atención

que atientan contra la calma que siento

dentro de mi más preciado corazón. 


El frío cala mis vísceras,

años próximos sin un viaje de aventuras

por montañas, valles, mares, lagunas,

simplemente una mantilla de llanto desconsolado

que  ambula en un tiempo de mi vida

en la que empujada me siento,

a asomar la cabeza 

hacia un vertiginoso acantilado.


Mi piel supura dolor,

rindo tributo a un ausentado honor,

en mi adolescencia siento un vacío,

un calado acuoso sin la esencia del rocío,

mi cuerpo, arrugado por el paso de los tiempos

sin zapatos de oro me veo

en mi cabaña aletargada,

desprovista del desfile

en mis sueños de magia

de una adorable y prodigiosa hada. 








sábado, 23 de mayo de 2026

CAVÉ MI TUMBA

 



CAVÉ MI TUMBA


Cavé mi tumba,

mis oídos retumban

entre las paredes desnudas

un sol que apenas alumbra.


En la habitación leves pasos realizo

esqueleto escuálido me sostiene,

comida desechada permanece

sin estímulos el tiempo acontece.


Cavé mi tumba, 

rancios amores se pudren

en el desván de los recuerdos

aquellas fotografías amarillas

que un teléfono me ofrece,

como un despojo de cigarrillos

convertidos en colillas.


Cavé mi tumba sin razón

la inconsciencia obstruye mi pensamiento,

me falta el sustento

para apearme y continuar,

y comerme el mundo de un solo bocado

con la intención coherente de volver a amar.


En mi cama postrada 

cavé mi tumba sin recato,

recité un mantra al espíritu santo

para partir hacia un cielo infernal,

el más temible y, a la vez, sensato.


Cavé mi tumba, 

unidades de rescate a mi encuentro

meses venideros clavada en una cruz

horizontes de centella

volverían a mi vera,

años después 

salpicados por una dolencia severa 

con reflejos de pura y de esperanzadora luz. 







EL GUÍA DE MIS SUEÑOS



 EL GUÍA DE MIS SUEÑOS


Sábanas de franela mi torso cubren

mi cuerpo compungido se muestra

en una habitación desolada,

en solitario escalo mi viaje en cuesta

por un escenario marchito y fúnebre.


Roces disimulados mi piel acarician

presencias ambulantes 

en abstractas pasarelas desfilan,

 blancura fantasmal que en la ingravidez flota

miradas sin faz

en una marcha parsimoniosa oscilan.


Un poblado al otro lado del umbral me espera;

noches impuras 

eclipsada la luz se matiene,

intento escapar del pavor

que mi alma en movimiento retiene. 


Hacia el cielo penumbroso

mis ojos como dos navajas se empuñan

la oscuridad me arrastra hacia un foso,

mis lágrimas vertidas

en canal se inundan.


La luna asoma su cara,

una luz empalidecida se proclama

insegura me siento en mi cama,

mis sueño entorpecido

mi descanso no repara.


Entre el éter con alas vuelo

buscando refugio y consuelo,

alguien viene deshuesado

sin preámbulos me acoge entre sus brazos,

como un ángel pastoril que procede

de un lugar reverencial y sagrado.





PEQUEÑOS LOGROS



PEQUEÑOS LOGROS


Caminos se abren a mi paso,

en andante me convierto,

con alegría y desconcierto

hacia lecciones de vida

que con paciencia repaso.


En las sombras me instalé,

mucho tiempo transcurrió,

la ciega oscuridad un brazo me tendió

y  la red del martirio

 sin remedio me atrapó.


Años he sentido desperdiciar

mi cuerpo encorsetado se prestaba a temblar,

por un miedo abocado al precipicio

de un complaciente desesperar.


Erguida poco a poco me veo

el mundo ahí fuera me espera

el pálpito de un corazón que pretende

formar parte de la tierra en esfera.


Entre la muchedumbre me acoplo,

palabras de sapiencia pronuncio,

mi rostro descubro,

una voz en eco de antaño oscuro,

vibra resonante,

abandonando en el sendero

a aquella niña 

que frívola creía y también ignorante. 


El presente una sonrisa me esboza,

una latente condena 

entre la maleza se esparce,

 mi inconsciencia cobarde

en las esquinas de escombros

se difumina con un suspiro,

de malintencionado alarde.


Paseos en solitario

diálogos compartidos,

gentiles instantes

alrededores de belleza

 paisajes que mi rostro 

cautivado se encuentra,

alejado de los tiempos

marcados por una desidia 

y una afanosa e íntima contienda. 









 

MI AFÁN POR VIVIR

 



MI AFÁN POR VIVIR


Vida mía,

años dándote la espalda,

años invisible 

con mi alma quemada

por un fuego irascible.


Sé que no he sido perfecta,

errores han fracturado mi vida,

mi cuerpo he visto tendida

como un pergamino arrugado

sin apremio, con la piel roída.


Vida mía,

un testimonio casi mudo

palabras balbuceantes exudabas;

mis ojos no podían captar

los mensajes de derrota,

que se sorteaban

en los momento concedidos

por un hipotético azar.


Mi vida de infortunio

en mis manos se enclavaba,

como el poderío de una fuerza motriz

que, en mi primera infancia,

mi mirada entornada

apenas captaba.


En una bella dama me convierto

 vida mía,

solo te comparto palabras de aliento,

déjame brillar

con una luz de portento,

para poder cantar a los cuatro vientos

la magia de mi libertad,

por fin rescatada

de un cementerio en llamas,

por un cúmulo

de chamuscados escarmientos.


Vida mía,

Siento el morir rendido a mis pies,

una esclava liberada

de las cadenas de un mentor

que desplomadas caen,

hasta que muros levantan 

una vida inoculada por el jugo

de un substancial y edificado amor. 










CAMINARÉ DESPACIO

 



CAMINARÉ DESPACIO


Caminaré despacio,

el olvido del pasado

en mis pasos arrinconado quedará,

amargura comprimida en el tiempo

el alumbre de una antorcha velará.


Caminaré despacio,

soñaré con la prosperidad de mi futuro,

dejaré el lastre de antes

en un viaje rezagado,

hacia un lugar de aterrizaje

agradable y seguro.


Caminaré despacio,

la semilla del diablo en mi boca se secará,

los monstruosos recuerdos de una época morirán

y mi avance en el camino definido se tornará.


Con cautela caminaré,

contemplativa y admirada,

por los recodos radiantes

de un presente renacido

que gotas de lluvia regará,

hacia aposentos con un jardín

majestuoso y florido.


Caminaré despacio,

hacia el infinito más recóndito;

viajaré sin pasaporte

pasando desapercibida, de incógnito,

para reecontrarme con mi alma

hasta ahora anclada

en un lugar de mi entrañado anónimo.


Despacio en avance seguiré andando,

los dictámenes de mi instinto 

determinarán mi destino

con un talante perseverante 

hacia una posada elegante

en la que un mago me esperará,

para revelar mi próspero porvenir

como un inequívoco adivino.







viernes, 22 de mayo de 2026

LA FRONTERA DEL INFIERNO

 




LA FRONTERA DEL INFIERNO


Límites traspasados

un precio elevado conllevan,

años en cruz clavada,

sangre derramada 

en mi lecho de condena

se abre una tremenda encrucijada.


No hay un aquí ni un allá;

un tono negruzco y corrompido

baila al compás de una música sin sonido,

mis labios se retuercen,

mi paladar insípido se vuelve,

una mirada por segundos envejece,

un rostro atormentado 

lánguido florece.


Calidad de vida sin sello,

garantías de enmienda

soterradas permanecen,

disturbios al acecho

invaden mi sagrado y acogedor lecho.


Mas una luz adviene

amigable y apacible,

con las demoníacas sombras se enfrenta

un pleito desafiante,

que reafirma quién soy

en un fervoroso e inesperado instante.


Aquel tormento emborronado,

un dolor desgarrador,

trasciende el corredor entre vida y muerte,

de los infiernos temerarios,

un ángel posa en mi brazo

y en mi pecho se funde.


No sé si es real o imaginario,

pero despierta me percibo 

 de una presencia que en el ahora aterriza,

con un rótulo que precinta

un glorioso y magistral abrazo. 









AQUELLA QUERIDA NIÑA

 




AQUELLA QUERIDA NIÑA


Mis primeros pasos recuerdo

indecisos, tambaleantes,

hacia mundos soberanos

en los que una fortaleza severa

imponía su criterio en vano.


Las cadenas de mi mente reptaban;

serpientes de cascabel inocularon veneno,

por mi venas rociaban 

en un ambiente, de apariencia,

cálido y sereno.


La niña que luchaba 

por cumplir su sueños,

una labor en el mundo

un granito de arena 

enterrado se hallaba,

mi espíritu cobraba

 aquel rostro iracundo.


Lástima de mí misma sentía,

entre cobarde y valiente me debatía,

esperando una tormenta,

para hacer asomar una fructuosa cosecha

de estímulos agradables, 

que mi alma agradecería

satisfecha y contenta.


El vacío se apoderaba de mi ser,

ahora me veo y me acepto

 el repudio de niña era perceptible;

en este instante afortunado

con mi esencia emerjo y conecto.


Aquella querida niña

siempre incapaz de apreciarse;

mis ojos de adulta recobran

una percepción madura

de una silueta inocentona y frágil,

que tiempos mejores augura.




ALABARÉ MI VIDA

 


ALABARÉ MI VIDA


Alabaré mi vida

quitaré las piedras del camino

me volveré visible,

y me dirigiré 

hacia un próspero destino.


Murallas recias se disolverán,

el tiempo las marchitará

las huellas se forjarán

con andares,

 marcadas permanecerán.


Aquel pasado mustio,

¡qué recuerdo tan lejano!

la influencia en mí

se ha desvanecido,

el dolor que se posaba en mi hombro,

como una paloma hambrienta

milagrosamente ha partido

con un rostro sumido en asombro.


El presente parece me sonríe,

cómplice en mi vida tiñe

aquellas sombras de antaño;

nubes de carbón oxidado,

 que en mi mente retenía

como un rehén condenado

a vivir a su suerte abandonado.


Retorno hacia atrás,

mi fortuna sin máscaras reluce

el privilegio de sentirme conectada

a un universo accesible,

para ser explorado sin reservas

con una conducta honesta y plausible.


Alabaré mi vida

agradeceré mi antigua desdicha

como un manual de aprendizaje,

una lección de sabiduría

que marcó mi trayecto

para mostrarme el sendero 

con un semblante complaciente 

que se contempla en un espejo

en armonía y casi perfecto.












jueves, 21 de mayo de 2026

ALAS PELIGROSAS

 



ALAS PELIGROSAS


Alzo el vuelo,

domesticada,

como una ave en cautiverio

envuelta entre encajes y brillantinas

en un espacio exudante de misterio.


Con acuarelas voy tintando,

con brochas de pintura en lienzo,

dibujos de vida sin trazo

imágenes desnudas,

de cálidos abrazos.


En hipnosis siento el avance;

pretendo detenerme

tampoco retrocedo,

se intercepta incertidumbre,

interrogantes y miedo.


Un alma gemela se acerca,

un equipaje en amarras;

siento repulsión,

me inclino a envolverme

en una mantilla

entre sus mordaces garras.


Consciencia en nulidad,

tiempos de retiro,

abandono de hogar,

cercada en un nido

sin calor materno

y un insondable malestar. 


Alas plomizas caen,

tiempos sin alzar el vuelo,

hacia tierras prometidas,

ya no existe consuelo

para almas redentoras,

que se debaten

entre interminables duelos

de mártires y aplastantes auroras.




LECHO SIN ABRIGO

 



LECHO SIN ABRIGO


Canciones lejanas,

melodías sin tono,

palabras humeantes

marchitos entornos.


No hay marcha atrás

atrapada me veo sin voz,

fonemas sin afino

afonía como el nulo piar de un trino.


La cúpula del techo me arropa,

tiempo mortecino asoma torpe

estancia deprimida

en soledad,

me mantiene vencida.


La noche me alerta,

me previene cubierta

de sobresaltos repentinos;

la oscuridad camufla

los demonios de mi mente,

en sigilo dañinos.


¿Cuántos años en destemplanza?

¿Mi cuerpo se tambalea o se sostiene en un balanza?

mis ancestros, ¿Dónde hallarlos?

Cuantos besos perdidos en el camino,

de renuncia,

de oportunidad para adorarlos.


Un reducto en reverencia

 se aposenta bajo mis pies,

un recorrido de vida

ávido, y a la vez, estéril

sin fin me sentencia

a un lecho malogrado,

de afecto en suma carencia.









domingo, 17 de mayo de 2026

CASTILLOS DE ARENA

 



CASTILLOS DE ARENA


Oigo voces

no sé de dónde proceden

son idílicas o reales,

quizás en la pura magia residen.


Un patio circunvala

un cuerpo escuálido,

gritos de urgencia resuenan

 en la ingravidez de un ocio en pálpito.


Jardines me acogen

me siento desamparada

puede sueñe despierta,

sumida en un escenario de alerta.


Niños descarados,

lodo viscoso en sus manos resbala

manchas se forman,

como el presumido pelaje

de un simpático Koala.


Sigo apeada, inamovible

torres de arcilla 

mis ojos aprecian,

como espacios carcelarios

que mi vida sentencian.


La ignorancia en mi niñez

presagia horizontes de borrasca

nubarrones desploman llanto,

por mis pómulos

de infinita resaca.


La amistad escasea, 

imágenes difuminadas

no se ausentan

y mi compungida alma alimentan.


Quizás sí sueñe despierta,

 casas de arena

me adopten en un lugar de fábula.


 Quizás cercados infantiles diluyan

esas voces primerizas,

que en pleno apogeo 

desfilan en mi caserón mental

en aparente delirio,

arrogantes y enfermizas.












AROMAS DE HIERBA

 



AROMAS DE HIERBA


Gritos en la distancia

su apogeo apagan,

velas se funden

en un recreo de infancia.


A años luz 

una rabia viaja a destiempo,

mi barbilla erecta

mis labios en desconcierto.


Un pueblo acoge mi desdicha;

la marea aplacada

el aire rejuvenecido,

el sol enamorado

de mi inocencia realzada.


Chapoteo entre charcos,

salamandras me sonríen

saltamontes brincan eufóricos,

alegres y platónicos.


El tiempo cambiante,

la brisa en mantilla me arropa

sueño volver a mis ancestros,

el dolor invisible no enoja.


La voz del silencio me hechiza,

aromas a césped regado 

prados vírgenes embobados

muestran mi nuevo camino,

hacia un paraje

de dolores despoblado.


Los susurros del pasado,

entre la hierba se calan,

la maleza los enraíza 

candentes y despiadados.


Creo morir en vida,

de niña en profunda tristeza 

más el valle, esa antigua memoria,

por fin rescatado

por una tormenta de alquimia,

que conduce al arrastre

todo lastre de vileza.








El RIEGO DE LA LLUVIA

 



EL RIEGO DE LA LLUVIA


Gotas se desmayan a cántaros,

tarde grisácea me envuelve

empapada se disuelve

en un cuerpo de escarcha,

mi alma, herida duele.


Vagando por el espacio

al acecho me observo

ambulo despacio,

una rueda que gira

entorno a un ojo,

que mira reacio.


Mi corazón sin pulsión,

un latir ya no siento,

un devenir presiento

con impaciencia y tormento.


Un paraguas se acerca

bajo la lluvia me cobija,

mas la humedad penetra

en mi complexión, 

menuda y rolliza.


Aconteceres perecen

dunas de arena amontonan

aquellos relojes sin avance,

que los tiempos venideros detienen.


Lágrimas resbaladizas,

llantos de desesperanza

hogares sin lecho,

pasos de desperdiciada mudanza.


 Bailes sin música,

palabras en desafino

sonidos de indefinida partitura,

paladares que se atragantan

de improcedente locura.


Un pozo de agua me abraza;

el ahogo, mi refugio

brazos ajenos se esfuman

bajo un escenario de añoranza.


Por las noches imploro

 lluvia regenerada,

un dolor que pueda curar

con gotas de agua pristina,

relaciones borrascosas

de un pasado visualizado,

por una afectada retina.










LA ESTIRPE

  LA ESTIRPE Senos distantes, maternidad malograda, mundo sin puerto para aterrar sepulcral silencio de madrugada. Nacimiento en agonía, lla...