sábado, 25 de mayo de 2019

UN HIVERN NADALENC



 

UN HIVERN NADALENC

Càntic a la llibertat;
fill batejat, redentor dels sants mortals;
els manaments duus impresos dins les entranyes,
ens alliçones, ens embadaleixes amb la teva font de saviesa i hospitalitat.

Espurnes de llum ornamenten les ciutats;
aparadors amb anagrames reclamen un ambient de cristianitat;
gent que s'atura, embabaiada, a contemplar les novetats;
 botigues que festegen l'arribada d'un Jesús,
amb una oferta d'obsequis concedida per unanimitat.

Famílies es reuneixen, juntes canten nadales;
les esglésies brinden als devots el cos de Crist en una vigília pacífica;
alcen les mans, deixen caure desitjos de prosperitat;
els cors s'entendreixen demanant la redempció
en una jornada d'esteles i festivitat.

Els encanteris i les utopies semblen possibles;
les espelmes, enceses, 
arrepleguen clams modulats per veus que han perdut tota esperança;
vides d'incerteses, presoneres de turment;
retorns d'una serenor, que no inclogui el penediment ni l'enyorança.

Elevem les copes al sol;
les campanes a Betlem han començat a repicar;
deixem que tot s'harmonitzi i abandoni el desconsol,
en les ànimes que no troben l'essència d'un màgic despertar.

Nadal, espai de recolliment;
moltes etapes de joventut compartides amb eufòria;
Nadal, moments de reflexió, instants d'emmudiment,
 fan retornar el refilar d'un canari 
i el fragant perfum d'una donzella magnòlia.


domingo, 19 de mayo de 2019

LA ALUMNA Y UNA MAESTRA PRECOZ





LA ALUMNA Y UNA MAESTRA PRECOZ

Thelma es una adolescente con un pasado francamente oscuro. Sus padres han fallecido en un accidente de tráfico y ha quedado huérfana a la edad de doce años. Su infancia está teñida de recuerdos bastante difusos, en los que todas las experiencias vividas no tienen prácticamente un molde rígido en el cual poderse respaldar acomodadamente. Ella está dotada de un temperamento avinagrado. De complexión osuda, es más  bien considerada la escoria de la sociedad porque de ella estalla un furor que hace resoplar el viento con enfurecimiento y el fuego parece arder con un auge imparable. De semblante facial sombreado, por una seriedad notable, tiene instintos algo malevolentes. No está de más decir que sus padres, mientras vivían, habían intentado en numerosas ocasiones matricularla en distintas escuelas privadas de Barcelona para que recibiese aquellos patrones educacionales necesarios para adquirir una cultura que, desafortunadamente, en casa escaseaba. La madre, muchísimas veces le reprochaba la rebeldía que Thelma dejaba resoplar a través de  unas palabras groseras, demasiado ordinarias para poder consentirse. Sin embargo, bajo un manto de enojado momento e introspección había un corazón generoso que nadie atinaba a desenmascarar.
 Los abuelos, después de que formalizaran la adopción legal de su nieta, tuvieron que gestionar el proceso de escolarización que la chiquilla necesitaba no descuidar. Thelma, por su parte, se negaba a hacer frente a cualquier intento de sociabilizarse y exhibir su talento cognitivo en un entorno propiamente didáctico. Se burlaba de los compañeros, no los tenía en cuenta para nada a pesar de que éstos, a su vez, se mofaban del aspecto zarrapastroso de Thelma. Cabe decir que ella no reúne los principios básicos para poder lucir una apariencia pulida y agraciada ante los ojos de cualquier testimonio ajeno. Los abuelos procuran que se asee,  que presuma de una silueta esbelta, conservada, bien cubierta de atributos imprescindibles para estar a la altura del resto de alumnos de la escuela de secundaria, pero Thelma no reacciona ante la insistencia de sus nuevos educadores. Está totalmente empecinada en llamar la atención espectacularmente, sobre todo cuando la directora del instituto notifica por escrito innumerables demandas de queja que Thelma debería presentar a los abuelos, como instancia legal en referencia al comportamiento intolerable, que muestra a diario a lo largo de la jornada intensiva de aprendizaje.
Algunas de las jugarretas más comunes consisten en colarse durante el espacio de recreo en clase, abrir los carpesanos de los compañeros y garabatear todos los trabajos elaborados con pulcritud y esmero. Otra de sus aficiones es mancharles los cuadernos con tinta de rotulador para que la caligrafía resulte ininteligible, además de procurar hacer desaparecer trabajos que a final de trimestre serían evaluados por los diferentes profesores asignados en el primer curso de la ESO. Thelma, sin ningún escrúpulo, sabe que las reprimendas recaerán sobre ella, pero no le importan las consecuencias. Su forma de ver el mundo es retractarse contra aquellos preceptos que, en teoría, la obligan a conservar una conducta ejemplar y modélica. Su mente ha quedado consternada ante una muerte trágica, en la que sus padres se han alejado para siempre y ya  nunca más podrá recurrir a los consejos, sugerencias y lecciones comprendidas por una cierta dosis de sabiduría y congruencia. 

Un día de clase Erica, una muchacha de nariz respingona, con unas cuantas pecas en las mejillas y diversas cicatrices en los brazos, fruto de múltiples tropezones mientras juega con el resto del grupo en los intervalos de ocio que la escuela ofrece a los estudiantes, tenía un especial interés por conocer el pasado de Thelma. En el jardín del patio, en que varios arbustos densos dejaban deslumbrar su vistosidad voluminosa y abetos que se habían plantado posaban con altanería, como un emblema de decoración innegable, Erica se acercó a Thelma que estaba como enfurruñada, después de varios castigos merecidos que llevaba a sus espaldas y le dijo: 
- Me gustaría mucho que fuéramos amigas. Te parecerá extraño pero a mi nadie me considera apta para estudiar. De hecho, estoy aquí y voy pasando de curso porque el profesorado tiene un convenio con mis padres en que, a pesar de suspenderlo todo, puedo revocar cualquier derecho a repetir las materias pendientes de aprobado, ya que la economía de mi família es insuficiente, y además, estoy enferma. 
En ese instante fugaz, Thelma parpadeó con perplejidad. No esperaba una confesión tan clandestina y se quedó como espasmódica;  su cuerpo parecía temblar al compás de las hojas caducifolias de unos árboles presumidos y gallardos. Su mente empezó a desviar la atención hacía las palabras de una niña pobre, pero a la vez humilde y sensata. De inmediato, reaccionó con una pregunta que le pareció en primera instancia, algo indiscreta: 
-¿Puedo preguntarte que te ocurre?
-Padezco fibromialgia. A pesar de mi edad prematura en pocos años los médicos me han diagnosticado quedar postrada en una silla de ruedas sin movilidad propia, como alguien que después de un accidente, se queda tetrapléjico.  Después de la declaración añadió:
-pero si alguna cosa he aprendido de mi patología es no amargarme la vida. Ésta pueda que sea atroz, atacante, perversa y desalmada, pero debe vivirse cada segundo como una porción de pastel degustado, saboreado. Yo a veces  me siento sola, descarrilada, poco avezada frente a un mundo desordenado, que se vive con estrés y agitamiento, pero no importa lo que los demás digan o piensen. Cada uno tiene un pasado y un presente que va limando con experiencias novedosas, que se renuevan y no tienen que infravalorarse.

Curiosamente, a partir de aquel día la conducta de Thelma comienza a modificarse. No para de pensar en el desdichado accidente, en el que sus progenitores habían muerto y en el que ella podía haber quedado aquejada por alguna enfermedad articular, como Erica, y ésto la aterraba y a la vez la maravillaba. ¿Cómo era posible que se dedicase a malograr su calidad de vida fastidiando a los demás sin el más mínimo reparo? ¿Cómo no ver que no era la única persona en el planeta que sufría de situaciones indudablemente dramáticas? ¡Qué insensibilidad! ¡Qué impasibilidad tan inmerecida! Thelma empezó a sentir como los ojos se le entelaban  de lágrimas que ya no eran de hielo. Eran lágrimas cálidas, templadas, que procedían de un corazón que podía desmoronarse ante la fragilidad de seres impotentes y  enfrentados a infortunios irreversibles. Desde aquel día se prometió no volver a acometer actos infames de los que arrepentirse por no comportarse con cordura y juicio.
Sin pensárselo dos veces abrazó a Erica, sintiendo una parálisis por el impacto de la notícia candente y le respondió:
-Perdona mi indolencia. Ruego que procuraré a partir del día de hoy enmendar mi conducta reprochable y degradante. Compareceré ante la tutora y le contaré toda la verdad sobre mis hazañas y actos vengativos inamotivados. Ya no quiero destacar por mi conducta aversiva, fría, antipática, desdeñosa. Quiero que todo el mundo pueda tener la oportunidad de acercarse a mí de nuevo y yo abrir los brazos ante esta nueva situación de vida, gozando de tu compañía si me aceptas con gratitud.

Desde aquel instante, todos los cargos presentados contra Thelma por una actitud execrable e inadmisible fueron retirados de su expediente. Ya no sería una carga para nadie y los abuelos podrían empezar a respirar hondo frente a resultados académicos con calificaciones excelentes. Thelma se había trasmutado de pies a cabeza gracias a un simple testimonio, Erica, capaz de hacerle entender que no vale la pena malgastar el tiempo con revanchas que no compensan y que la amistad no tiene precio y es de fácil alcance, si uno está receptivo y agradecido ante ella.









martes, 14 de mayo de 2019

AL BORDE DE UNA MUERTE CAPRICHOSA!


 



AL BORDE DE UNA MUERTE CAPRICHOSA


Nacimientos esperados,
rigen en un mundo cíclico,
casi a ciegas se pelean
ante un constante lenguaje mímico.

Bebés lloriquean y gimen 
esperando respuestas,
nacen con su mochila a cuestas,
desnudos, desprovistos de un bagaje empírico.

  
Tú, muerte, dichosa dama de negro,
con tu mantilla y sombrero vas exterminando vidas,
algunas a voluntad, otras sin ser solicitadas,
hacia un plano misterioso y místico.

Cuantas veces habré rogado que llamaras a la puerta;
muerte tentadora,
nunca me has escuchado, mis lamentos he verbalizado,
desesperanzada, llena de un pavor desgarrador,
 inmersa ante un suplicio aterrador.

  Amiga mía, 
te he esperado y me he desesperado, 
casi rozando tu ponzoñosa negrura,
tocándote, a tu lado,
he perdido mi cinco sentidos y mi acérrima cordura.

Amiga mía, ¿qué te puedo explicar que no conozcas?
he navegado por mares violentos,
aguas y torbellinos abiertos 
que han sesgado mi bravura,
dejándome al descubierto, sin municiones;
Te necesito y a la vez te desprecio,
¿Cómo entender este antagónico deseo?
tan frívolo, tan frágil.

Dos emociones contrapuestas
viajan a contracorriente,
frente un mar de dudas expuestas,
 un cúmulo de mentiras y verdades opuestas,
sin saber cuál será mi solución latente:
 si residir o marcharme para siempre.

Dicen que la muerte existe,
 no es una especie de idealismo figurado,
¿será cierto o es un falso testimonio prefabricado?
la mano del hombre es ingeniosa y el cerebro incrédulo,
más no puedo apartar mis ojos de ese fabulado péndulo,
que mece y mece las horas, que no se agotan, que no se exceden,
siempre rítmicas e ignorantes ante cualquier sobrecogedor tormento.

  Muchas veces he gritado hacia mar adentro,
el eco de mis palabras ha resonado sin demasiado aliento;
muerte, querida, no te muestres al descontento,
tiéndeme tus alargados tentáculos y poseéme hacia el éter, en el epicentro;
quiero pensar que en realidad tú, muerte, eres mi salvación,
una especie de marea que posa en mí 
hasta otorgarme la merecida bendición;
un caballo que me lleva al fin del mundo,
galopando por las vastas praderas,
por zonas costeras,
por panorámicas estratosféricas 
que sobrepasan
los límites del raciocinio y del corazón.

Muerte, ¿eres tú el antídoto contra la desolación?
 no estoy segura pero presiento que eres el pilar de innumerables vidas,
que no concluyen en el espacio inconmensurable;
más bien una rencilla, un agujero abierto, 
donde penetrar hasta encontrar el más sensato reconocimiento.

Vida y muerte,
¿quién os ha creado?
estoy arrimada a punto de acercarme a un despeñadero,
no lo pretendo pero tampoco lo evito,
la realidad es amarga
y anhelo mi libertad,
mientras me ahogo en el abrevadero
donde animalitos menguan su sed,
sintiéndose poseedores de un amor verdadero.

¿Qué debo hacer? 
Dime, muerte, no te quedes taciturna,
tu silencio aprisiona mis entrañas, como una armadura de acero,
que va encorsetádome con esmero.

Sueño contigo, me elevo hasta perder el control de mi cuerpo;
ahora siento que te pertenezco,
para descansar en paz, sin vestigios ni recelos;
tú has creado la vida, 
Diosa del cielo y del infierno;
 también la has arruinado;
almas truncadas has partido,
otras han roto aguas,
en una vida agrietada por sentimientos ambiguos y someros.

Se misericordiosa y atiende mis plegarias;
oh, dama de negro,
con tu mantilla y sombrero,
no te desentiendas ni te vayas;
imploro tu compañía,
y confieso que, en el fondo,
sin pensar en ti no puedo,
porque en realidad siento que
 te detesto y que, a la vez, te quiero.






lunes, 13 de mayo de 2019

LA PRIMAVERA ESPERADA




 



LA PRIMAVERA ESPERADA

 Primavera anticipada,
allargues els braços per abraçar el món;
primavera anhelada,
fas tornar la vitalitat després d'un profund i letàrgic son.

L'hivern s'ha acomiadat, obligat a rendir-te tribut;
no tenia cap intenció, però, resignat,
t'ha cedit el càrrec honorífic, poc cabut
que et permet ésser la Deessa,
gaudidora d'un immillorable estat de salut.

Purifiques les ànimes en pena,
vas passejant de flor en flor amb un objectiu prolífic,
fumigues qualsevol presència tòxica aliena,
i, com a elixir, permets el naixement de nous capolls,
majestuosa, immersa en un descans plàcid i alhora oníric.

Plugim que va quallant sense massa insistència;
ventades que acaronen i revifen rostres ensopits;
orenetes que busquen caus amb un aleteig de reverència;
planúries verges que acullen paratges florits.

Oh, primavera misteriosa,
tens la potestat de fer retornar la claror als prats i boscos,
tota etèria i presumida;
Oh, primavera desitjada, 
per fi et commemorem com una artista talentosa,
a les muntanyes, a la llar, als camins que transitem,
de gala, com una fada prodigiosa.

domingo, 12 de mayo de 2019

LA SOLEDAD






LA SOLEDAD

Viajes esfumados, diluidos en el vacío, no volverán;
la soledad, ¡Qué sentimiento tan desolador! 
cuando se convierte en desamor;
ancestros que han fallecido no regresarán;
en el aposento, reposan toda la eternidad;
solo las memorias ambulan como chispas reflectantes;
 quieren resucitar,
 aquellos antepasados,
que ya no se acoplarán.

Como una ermitaña me describo;
sentada en un diván 
confieso mis penurias y calamidades;
en soledad, nadie me escucha;
gotas de escarcha van calando mis gruesos mofletones;
 en soledad, invoco una saga de milagros a las invisibles asunciones.

En soledad, recuerdos avezados en la red neuronal;
en soledad, noches gélidas que me atizan 
e interrumpen un reparador reposo;
en soledad, no puedo morir aunque mi vivir sea banal;
en soledad, pienso en la dicha de compartir un adorable esposo.

 Soledad, ¿Cómo aceptarte cuando mi latir ya no bombea sangre?
¿Cómo amarte si me condenas a un silencio sepulcral?
¿Cómo venerarte si me siento prisionera de un acorralado enjambre?
que me pica, me corroe,
 con deseo de retorno a mis orígenes en estado fetal?

Mis allegados, ¿por qué razón partisteis sin equipaje?
echo de menos las carcajadas, los arrebatos de hilaridad,
¿Porque desertasteis sin un gesto de despedida
hacia un etéreo viaje?
¿Porque simplemente no evitar ese sentimiento
de aislamiento y orfandad?

Estoy aquí, presa por un pánico espeluznante;
el terror ensancha todo el recinto que ocupo;
temblequeo y deliro sin ningún atenuante,
que remedie el calvario por el cual sin querer me preocupo.

Larga vida me espera, veinte, treinta, cuarenta años ¿Quién sabe?
los días son agrios, insulsos, incoloros, inodoros;
¿Cuánto tiempo  Dios Mío me tendrás en cautiverio
como a una domesticada ave?
Cada día espero respuestas de mis voces y sollozos,
 retumban en mi fuero interno, insonoros.

 Mi imaginación se dispersa y oigo pasos acercarse;
 alguna compuerta abrirá mi camastro penitenciario;
Sin embargo, nadie viene, 
es puro espejismo quien parece aventajarse;
 en mis ruegos visualizo 
una nueva familia desanexada de un tiempo precario,
unos descendientes a quién dar la más sincera bienvenida;
mascotas que puedan recostarse en mi regazo
con un objetivo solidario.

Soledad, no seas pertinaz y alza el vuelo de regreso;
 así podré reposar sin que el mutismo me invada,
quizás no estaré completa, pero reunida
con seres que me ofrecerán 
abrazos y un cálido beso,
y seguiremos recorriendo juntos trazos, 
líneas de tiempo,
 y una buenaventurada cruzada.

EL PODER DE LAS PALABRAS


 





EL PODER DE LAS PALABRAS

Expresiones insolentes,
¡Qué desprovecho de vocablos mal articulados!
Comentarios impertinentes,
¡Cuántas palabras contradictorias que penden de hilos encadenados!

Frases ofensivas salen de bocas inmundas;
Se propagan, se divulgan 
formando miradas y reacciones iracundas.

Demasiadas palabras se derrochan sin pudor;
demasiadas personas emanan un rancio hedor;
rencores, envidias insanas 
yacen bajo los cuerpos tapiando la comunicación;
rabia, odio, furia son los protagonistas de un entramado verbal
que se activa de un tirón.

Mentiras piadosas, a veces se insinúan con timidez;
son palabras que saben a gloria;
calman, pacifican, armonizan el ambiente con una cierta calidez.

Pequeñas infamias que no hieren,
solamente palian y aminoran tempestades grotescas;
se alian, pactan y contagian,
solventan interpretaciones erróneas y maquinaciones dantescas;
siguen su curso como la corriente fluvial,
el agua de un manantial,
los pequeños surcos de un serpenteado canal.

Palabras de compasión, de apoyo, de condolencia;
piadosas por naturaleza,
vagan por un espacio ahuecado;
encuentran quiénes con honor, respecto y sapiencia
las pronuncian con cautela y delicadeza.

Palabras recurrentes que exhiben dulzura;
galantean en el espacio vibratorio;
premian los tímpanos con halagos 
frente a un bullicio notorio,
y no desencadenan en sepultura.

Palabras encomiadas predominan ante un mundo confrontado;
palabras dulces empalagan y embelesan los sentidos;
palabras entrañables se quedan posando, sin abalanzarse
hacia el zenit de los acantilados;
coquetas y remilgadas,
coleccionan miles de vestidos de elegantes bordados.

Las palabras juegan a ser las divas en un escenario naciente;
frente a una pasarela galantean al azar,
desprendiendo un efecto de amargura o hermosura,
 ante un ciclo de vida de gruesas capas de tintura,
 cogidas de la mano, como un corro de niños
que no se desune, paciente.

sábado, 11 de mayo de 2019

AMORES EXTRAÑOS



 



AMORES EXTRAÑOS

Ay, mis queridos amores;
recuerdos que pueblan mi mente de antaño;
el ayer, caduco y marchito, por fin,
ya convertido en un ente huraño.

Amores que regaron un corazón solitario, desconfiado;
amores que nacieron de una eterna juventud;
caricias que dejaron huellas inquebrantables
en un presente de plenitud.

Amores que devoraron un cuerpo flácido de un solo bocado;
 el ayer parece lejano, los días empequeñecidos, alejados;
no existe ni un rastro de templanza, de pesar, de nostalgia,
solo episodios de indiferencia, de frialdad,
un ayer hundido en un pozo ahondado,
de pequeñas reminiscencias e ideales ya excretados.

Años de adolescencia en que el mundo parecía superlativo;
creencias que idolatraron amores no perdurables en el espacio;
aventuras reiteradas ante un impulso exhaustivo,
donde todo lo valoraba y saboreaba francamente despacio.

Ay, mis amores,
erradicados ante un actual reciclado;
nunca jamás pensé poder descartaros;
habéis sido mis cómplices en un momento pusilánime, delicado,
pero ahora necesito cobijarme 
ante una soledad elegida 
y dejar de adoraros.

Perdonadme si parezco cruel;
no es mi intención ultrajaros;
solo quiero ser honesta, sentirme íntegra, complacida,
y a vuestra suerte en el pasado abandonaros.

Etapas de vida fueron enriquecidas por compañeros de viaje que amé;
o al menos eso creía, ciegamente;
ahora me doy cuenta de que sin pretenderlo me engañé,
convertida en vasalla de amores,
solamente instalados en el deseo carnal, plenamente.

Fracasos, decepciones, desengaños antecedieron intervalos
en el que el llanto era mi máximo torrente, 
mi socio competente,
aquel vertido de lagrimal en desconsuelo.

Mientras revivo estas mareas amorosas turbulentas,
puedo vislumbrar un umbral en el futuro con alegría;
quizás es una falacia o una quimera;
 mi alma se regocija frente aguas parturientas,
que puedan engendrar
 nuevos amores arraigados, 
abastecidos por una unión tangible, 
constatable, imperecedera.

VEO PASAR



 

VEO PASAR

Desde mi ventana veo pasar el viento exacerbado;
faros que alumbran las calles;
coches que transitan hacia un destino ignorado;
matorrales van y vienen por los vientos que arrasan.

Veo pasar faces con semblante sombrío;
transeúntes que caminan por un suelo entorpecido;
gente que se dirige a paso lento, con hastío;
jóvenes que circulan más rápido con un ánimo envejecido.

Desde mi ventana, un cielo enmarañado, tejido de nubes condensadas;
aves con alas que abanican la migración hacia tierras forasteras;
veo pasar aviones, cometas que los infantes lanzan disparados;
veo pasar estrellas fugaces en el éter sin barreras.

Desde mi ventana asteroides destellan pedacitos de luz;
me pregunto cuánto tiempo permanecerán con vida;
demasiadas incógnitas rebañan mi mente en estampida,
deseosa por encontrar respuestas a cuerpos astrales, 
observados en la distancia como círculos en cruz.

Veo pasar las semanas,
nunca perecen, regidas por un tiempo inmortal;
días y días amortizados, algunos desperdiciados,
se recrean ante las experiencias de seres desprotegidos, que viven sin aval.

Veo pasar madrugadas sin descansos placenteros;
noches áridas que acogen lechos sin cesar;
silencios intermitentes se interrumpen por pasos callejeros;
veo pasar segundos en que mi memoria parece divagar,
hacia sentidos opuestos, 
encrucijadas confusas, 
grandes e irresolutos  atolladeros.

La ventana me ofrece un fabuloso incentivo;
madres gestantes se entretienen estimulando
a chiquillos en un mundo fiero y competitivo;
traviesos y picarones, los juguetes manipulan con un portentoso estilo;
desde mi ventana, veo como se voltean, saltan, ríen y lloran
evitando cualquier indicio de sigilo.

Veo pasar recién nacidos pertenencientes a un mundo hostil,
que todo lo que incluye lo pinta de un color añil;
veo pasar ancianos que se aferran a cumplir
sus últimas voluntades, 
antes de propiciarse un repentino morir.

Todo lo que veo pasar se convierte en un asombroso misterio;
luces y sombras se abrochan el cinturón para no descarrilar,
juntas, forman un fortificado imperio,
que engloba emociones contradictorias, 
que revanchan hasta desesperar.

Veo pasar tupidos velos;
caras que exhiben armaduras y disfraces;
realidades yuxtapuestas que juegan frente a fortalecidos duelos;
multitudes que no se arrepienten de sus errores sagaces.

Ay vida, vida, 
veo pasar tantas cosas enigmáticas 
que me conmueven y estremecen,
que a veces cierro los ojos para no ver pasar nada;
solamente armazones que muestran almas indelebles,
que ante un presente turbio resisten,
aunque con el dolor padecen y arremeten.

martes, 7 de mayo de 2019

MUNDO MUNDANO


 




MUNDO MUNDANO

Mundo mundano, 
voces que aclaman talentos sobresalientes;
voces que acallan, ahogadas, apocadas
ante un presente liviano.

Mundo mundano, 
antílopes que corretean por los prados, encabritados,
docenas de animales contemplan el recorrido apremiante,
acrobacias en el aire, desafío ante una gravedad circundante,
que no teme a los exhibicionistas más admirados.

Mundo mundano,
la ley del más fuerte preserva estigmas y prejuicios;
combate a muerte entre varios enojados contrincantes,
rivalizan, fervorosos, una disputa apabullante,
se retuercen, se enderezan, 
esperando ser vencedores de un gala alardeante.

Mundo mundano,
seres con vida discriminan sin sentido,
critican, despotrican e incriminan al prójimo sin piedad;
revistas, periódicos  y medios ensalzan famosos perdiendo la objetividad,
se rifan el honor y la reputación
por pura vanidad.

Mundo mundano,
discursos y escritos  agudos y mordaces;
vidas privadas, desnudas de principios morales,
de sus bocas, veneno colosal. 

Mundo mundano,
hijos huérfanos, han perdido el calor  del seno materno;
almas errantes que vagan por un mundo horrendo,
en una oscuridad tan cegadora como letal.

Mundo mundano,
enfermos excluídos de un marco social;
voces que reivindican derechos y libertades;
médicos que diagnostican con frenesí;
seres que merecen un asilo y una labor en el ahora y aquí.

Mundo mundano,
personas codiciosas que presumen del poder;
roles débiles con conductas de sumisión;
potestades que toman dirección sin control ni deber;
obedientes que no pretenden hacer uso de su justiciera razón.

Mundo mundano,
difamaciones entre generaciones con liderazgo supremo;
despecho ante aquello que exuda humildad y simpleza;
narcisismo que cuaja hasta un alto baremo;
menoscabo sin límites ni una pizca de sutileza.

Mundo mundano,
no te mofes de la pobreza, el desvalimiento y la impotencia;
no te enorgullezcas del elitismo y la ambición;
ten compasión y sufraga los reclamos más urgentes,
tendiéndoles la mano
hasta formar entrelazados nudos, canales y puentes.

Mundo mundano,
viajamos contigo hacia el horizonte más fehaciente;
permítenos respirar del mismo oxígeno;
hablar con la misma voz;
llorar con el mismo rocío de lágrimas,
hasta que el aire depure las palabras prohibidas,
las tristezas antes reprimidas,
y podamos balancearnos todos juntos,
sin distinciones, 
en un presente equitativo y reluciente.

QUE BELLA ES LA VIDA





QUÉ BELLA ES LA VIDA

Alianzas que no se rompen,
viajan en el espacio infinito
te atrapan y te acompañan,
como un talismán bendito.

Qué bella es la vida
cuando el camino es nítido,
transparente como el agua,
amoroso, tierno y límpido.

Acuarelas que tiñen de colores un paisaje pictórico;
almas que quedan sonrosadas ante un tostado atardecer;
qué bella es la vida
cuando los recuerdos no desvanecen
y pueblan un presente bucólico.

Qué bella es la vida 
cuando los rostros sonríen, se congregan y emocionan
cuando el amor es percibido
como un sentimiento desinhibido,
siempre a tu lado,
día y noche en cada costado,
en cada rincón de tu cuerpo,
como un escudo blindado,
 fiel, deseoso, encandilado;
no comporta sufrimiento en lo alto del firmamento.

Qué bella es la vida 
si el dolor queda arrinconado,
como lastres residuales
que en el vertedero se han desechado,
como si las penas y los corazones rotos y desengañados, 
tuvieran augurios de prosperidad
en un mundo renacido y renovado.

Qué bella es la vida 
cuando compartimos instantes
nutridos por una amistad acorazada,
sin esperar recompensas ni triunfos,
en la más gozosa nada,
en el templo más cautivo,
en la satisfacción más saciada.

Qué bella es la vida
si las pupilas se dilatan ante la sencillez de un espectáculo;
si los labios beben dosis de optimismo;
si el olfato retiene aromas no arrojados al abismo;
si el oído escucha sonidos, melodías placenteras.
 Qué bella es la vida
cuando la música suena, 
compases, notas venideras viajan por mares, puertos y carreteras.

Qué bella es la vida 
cuando acoge y complace anhelos;
cuando rescata seres en la distancia
que han perdido el rumbo,
 confundidos en la inconstancia,
en la sed del olvido,
en la miseria desgarradora,
en el martirio más curtido.

Vivir es soñar sin el miedo como aliado;
qué bella es la vida,
si saboreamos porciones de momentos
desprendidos de cadenas, ataduras y escarmientos.

Qué bella es la vida 
cuando todo es rendición y sosiego,
y no hay desidia, desazón,
solamente frutos en calma 
de árboles en pleno despliegue.


 

PARADISSOS LLUNYANS

  PARADISSOS LLUNYANS En Maurici amb el cap molt trasbalsat i veient onades que el sacsegen amb un torrent de força atípic s’encamina cap al...