LA FUENTE
Energía translúcida,
que brilla diamantada
como gotas en la escarcha,
entusiasta y cristalizada.
Torrentes de agua se abalanzan,
Surcados por pies descalzos;
vienen al mundo prendados
de la inocencia
y la ignorancia de los vocablos.
Alzo la mirada hacia el altar del universo:
El eclipse solar retrae mi ceguera
y me permite divisar
una divinidad reluciente,
originada en el cosmos.
Me siento vanagloriada
por el triunfo de existir,
como una diosa,
santiguada y coronada.
La fuente de todo saber
riega el mundo sin descanso;
insiste en que prestemos atención
para poder tararear
su rociada partitura,
compuesta por una refinada canción.
Una canción nacida de las entrañas
de un oráculo de dicha
anuncia una cosecha fértil,
que crece fermentada y erguida.
Nuestra constante evolución
presagia el regreso
hacia el origen de la morada,
esa que a todos nos bautiza
desde la transparencia del agua
de una fuente beatífica,
perenne y sagrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario