martes, 14 de mayo de 2019

AL BORDE DE UNA MUERTE CAPRICHOSA!


 



AL BORDE DE UNA MUERTE CAPRICHOSA


Nacimientos esperados,
rigen en un mundo cíclico,
casi a ciegas se pelean
ante un constante lenguaje mímico.

Bebés lloriquean y gimen 
esperando respuestas,
nacen con su mochila a cuestas,
desnudos, desprovistos de un bagaje empírico.

  
Tú, muerte, dichosa dama de negro,
con tu mantilla y sombrero vas exterminando vidas,
algunas a voluntad, otras sin ser solicitadas,
hacia un plano misterioso y místico.

Cuantas veces habré rogado que llamaras a la puerta;
muerte tentadora,
nunca me has escuchado, mis lamentos he verbalizado,
desesperanzada, llena de un pavor desgarrador,
 inmersa ante un suplicio aterrador.

  Amiga mía, 
te he esperado y me he desesperado, 
casi rozando tu ponzoñosa negrura,
tocándote, a tu lado,
he perdido mi cinco sentidos y mi acérrima cordura.

Amiga mía, ¿qué te puedo explicar que no conozcas?
he navegado por mares violentos,
aguas y torbellinos abiertos 
que han sesgado mi bravura,
dejándome al descubierto, sin municiones;
Te necesito y a la vez te desprecio,
¿Cómo entender este antagónico deseo?
tan frívolo, tan frágil.

Dos emociones contrapuestas
viajan a contracorriente,
frente un mar de dudas expuestas,
 un cúmulo de mentiras y verdades opuestas,
sin saber cuál será mi solución latente:
 si residir o marcharme para siempre.

Dicen que la muerte existe,
 no es una especie de idealismo figurado,
¿será cierto o es un falso testimonio prefabricado?
la mano del hombre es ingeniosa y el cerebro incrédulo,
más no puedo apartar mis ojos de ese fabulado péndulo,
que mece y mece las horas, que no se agotan, que no se exceden,
siempre rítmicas e ignorantes ante cualquier sobrecogedor tormento.

  Muchas veces he gritado hacia mar adentro,
el eco de mis palabras ha resonado sin demasiado aliento;
muerte, querida, no te muestres al descontento,
tiéndeme tus alargados tentáculos y poseéme hacia el éter, en el epicentro;
quiero pensar que en realidad tú, muerte, eres mi salvación,
una especie de marea que posa en mí 
hasta otorgarme la merecida bendición;
un caballo que me lleva al fin del mundo,
galopando por las vastas praderas,
por zonas costeras,
por panorámicas estratosféricas 
que sobrepasan
los límites del raciocinio y del corazón.

Muerte, ¿eres tú el antídoto contra la desolación?
 no estoy segura pero presiento que eres el pilar de innumerables vidas,
que no concluyen en el espacio inconmensurable;
más bien una rencilla, un agujero abierto, 
donde penetrar hasta encontrar el más sensato reconocimiento.

Vida y muerte,
¿quién os ha creado?
estoy arrimada a punto de acercarme a un despeñadero,
no lo pretendo pero tampoco lo evito,
la realidad es amarga
y anhelo mi libertad,
mientras me ahogo en el abrevadero
donde animalitos menguan su sed,
sintiéndose poseedores de un amor verdadero.

¿Qué debo hacer? 
Dime, muerte, no te quedes taciturna,
tu silencio aprisiona mis entrañas, como una armadura de acero,
que va encorsetádome con esmero.

Sueño contigo, me elevo hasta perder el control de mi cuerpo;
ahora siento que te pertenezco,
para descansar en paz, sin vestigios ni recelos;
tú has creado la vida, 
Diosa del cielo y del infierno;
 también la has arruinado;
almas truncadas has partido,
otras han roto aguas,
en una vida agrietada por sentimientos ambiguos y someros.

Se misericordiosa y atiende mis plegarias;
oh, dama de negro,
con tu mantilla y sombrero,
no te desentiendas ni te vayas;
imploro tu compañía,
y confieso que, en el fondo,
sin pensar en ti no puedo,
porque en realidad siento que
 te detesto y que, a la vez, te quiero.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

PARADISSOS LLUNYANS

  PARADISSOS LLUNYANS En Maurici amb el cap molt trasbalsat i veient onades que el sacsegen amb un torrent de força atípic s’encamina cap al...