domingo, 12 de mayo de 2019

LA SOLEDAD






LA SOLEDAD

Viajes esfumados, diluidos en el vacío, no volverán;
la soledad, ¡qué sentimiento tan desolador!,
cuando se convierte en desamor;
ancestros que han fallecido no regresarán;
en el aposento reposan toda la eternidad;
solo las memorias ambulan
como chispas reflectantes;
quieren resucitar
a aquellos antepasados
que ya no se acoplarán.

Como una ermitaña me describo;
sentada en un diván,
confieso mis penurias y calamidades;
en soledad, nadie me escucha;
gotas de escarcha van calando
mis gruesos mofletes;
en soledad, invoco una saga de milagros
a las invisibles asunciones.

En soledad, recuerdos avezados
en la red neuronal;
en soledad, noches gélidas
que me atizan
e interrumpen un reparador reposo;
en soledad, no puedo morir,
aunque mi vivir sea banal;
en soledad, pienso en la dicha
de compartir un adorable esposo.

Soledad,
¿cómo aceptarte cuando mi latir
ya no bombea sangre?
¿Cómo amarte si me condenas
a un silencio sepulcral?
¿Cómo venerarte si me siento prisionera
de un acorralado enjambre
que me pica, me corroe,
con deseo de retornar
a mis orígenes en estado fetal?

Mis allegados,
¿por qué razón partisteis sin equipaje?
Echo de menos las carcajadas,
los arrebatos de hilaridad.
¿Por qué desertasteis
sin un gesto de despedida
hacia un etéreo viaje?
¿Por qué simplemente no pudisteis evitar
este sentimiento
de aislamiento y orfandad?

Estoy aquí, presa de un pánico espeluznante;
el terror ensancha todo el recinto que ocupo;
temblequeo y deliro sin ningún atenuante
que remedie el calvario
por el cual, sin querer, me preocupo.

Larga vida me espera:
veinte, treinta, cuarenta años... ¿quién sabe?
Los días son agrios, insulsos, incoloros, inodoros;
¿cuánto tiempo, Dios mío,
me tendrás en cautiverio,
como a una domesticada ave?

Cada día espero respuestas
de mis voces y sollozos;
retumban en mi fuero interno,
insonoros.
Mi imaginación se dispersa
y oigo pasos acercarse;
alguna compuerta abrirá
mi camastro penitenciario.

Sin embargo, nadie viene;
es puro espejismo
quien parece aventajarse.
En mis ruegos visualizo
una nueva familia, desanexada
de un tiempo precario;
unos descendientes
a quienes dar la más sincera bienvenida;
mascotas que puedan recostarse en mi regazo
con un objetivo solidario.

Soledad,
no seas pertinaz
y alza el vuelo de regreso;
así podré reposar
sin que el mutismo me invada.
Quizás no estaré completa,
pero sí reunida
con seres que me ofrecerán
abrazos y un cálido beso.

Y seguiremos recorriendo juntos
trazos,
líneas de tiempo
y una buenaventurada cruzada.

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