jueves, 14 de mayo de 2026

AGUJEROS NEGROS



 AGUJEROS NEGROS


El sonido del motor se va apagando hasta que, a través de la puerta, ven cómo se forma una circunferencia en medio del ático. En todo el perímetro que la rodea se desparraman cascadas ígneas, en que el fuego va calando hacia el núcleo menos visible. La formación es muy simétrica, fácilmente descriptible. Los alrededores emanan una humareda como si alguien hubiera utilizado explosivos para convertirlos en pura pólvora. Sin embargo, el primer hedor que consiguen detectar pronto se transmuta en incienso natural, ya que es soportable, nada execrable al olfato. De nuevo, el motor que se asemeja a un himno religioso emite repiqueteos de campanas. Tommy y Blackie están alucinados y aterrados, tiemblan destemplados. Toda su faz está deteriorada, inexpresiva. Son dos cuerpos que han quedado congelados ante un hipotético clima hibernal. Sus rostros no sonríen, ni lloran, ni gritan ni gimen. Ya no sienten la necesidad de levantar muros de defensa. Saben que son presas alcanzables, irresistibles para los invasores que, febrilmente, pretenden corroer sus entrañas.

Los labios tiritan sin contemplaciones mientras las palabras fluyen con un ritmo entorpecedor. El exterior es temerario, ya que expele gases densos, con un humo brumoso que entrecorta la respiración.

Pocos minutos quizás pasan, aunque hayan quedado desconectados ante un temporizador, hasta que una figura cilíndrica, casi parecida a una bombilla fosforita, sobresale del gran orificio circular y frena bruscamente para hacerse visible. Las paredes están grabadas de un vidrio metalizado que salpica piedrecitas de un aspecto verdoso bastante destacable. Unas compuertas se abren en el anverso del vehículo y dejan exponer un resplandor característico. A pesar de una obscuridad que invade toda la población sin excepción alguna, Tommy y Blackie pueden ver la abertura del dispositivo y observar cómo van avanzando entidades que, a unos metros lejanos, son poco identificables. La vista de nuestros supervivientes las capta como espectros, sin complexión ni fisonomía. Por otro lado, se dan cuenta de que su percepción desvaría de la realidad y se empeñan en fijar la mirada ante la exposición de estos seres anónimos. Pronto, pero, pueden salir de dudas cuando ven la constitución corpórea de los nuevos llegados a la aldea: un ejército de roedores que preside el jefe del comité, un ejemplar vestido con una túnica roja, uniforme de frac, pantalones ceñidos y un cinturón que tiene una franja con un escudo militar muy similar a la insignia del régimen nacionalsocialista alemán que promovió la guerra a mediados del siglo veinte. En el extremo lateral derecho, un crucifijo duplicado de color negro queda mostrado como el emblema de su ideología. Tommy y el gato se dan cuenta de que están prisioneros ante una brigada militar de roedores, que parecen desapropiados de cualquier signo de nobleza y honestidad. Van circundando la nave, pataleando contra el suelo desaparecido, totalmente posicionados con una altanería y un aspecto soberano indiscutible. El Rey se presenta ante los dos seres acongojados, que no pueden ya resguardarse de los depredadores desnaturalizados que los visitan. Los vasallos del Rey son básicamente roedores pajes que se encargan de obedecer reglas y mandatos a la vez que les corresponde la misión de mensajeros, difundiendo cualquier noticia relacionada con nuevos natos que no hayan sido susceptibles a ser infectados por enfermedades o defectos de personalidad. Los seres totalmente repletos de candidez de raza felina son los presuntos raptados con facilidad para ser cocidos y engullidos. La idea de este clan, dirigido por leyes propias fundamentalistas, existencialistas y conservacionistas, aunque adversas ante la aceptación de sus grandes adversarios por excelencia, los felinos, es hacerlos exterminar utilizando la carne como fuente de despensa para nutrirse con desenfreno.  Los ratones invierten las leyes de la naturaleza nutricional para ser ellos quienes puedan cazar, almacenar, adobar, condimentar y, finalmente, cocer o guisar la mercadería conseguida con fines de subsistencia. 

¿Cómo se concibe este cambio tan sobresaliente? En el clan, los roedores controlan aquellos felinos que nacen carecidos de vigor y decisión para valerse por sí mismos. Blackie, sin fortuna, es un animal muy singular, procedente de un lugar distanciado de la tierra que, aun estando fortalecido de una energía que probablemente le dota el sistema solar, no sabe cómo aplicarla frente un ataque casual,  con resultados letales. En el instante que el Rey comienza a abrir boca, a través de una voz hosca y severa, Blackie debe combatir el pánico escénico y organizar una emboscada para pensar cómo salir del bache en el que se encuentra atrapado...

 

 

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