AROMAS DE HIERBA
Gritos en la distancia
apagan su apogeo;
velas se funden
en un recreo de infancia.
A años luz,
una rabia viaja a destiempo;
mi barbilla erguida,
mis labios en desconcierto.
Un pueblo acoge mi desdicha:
la marea aplacada,
el aire rejuvenecido,
el sol enamorado
de mi inocencia realzada.
Chapoteo entre charcos,
salamandras me sonríen,
saltamontes brincan eufóricos,
alegres y platónicos.
El tiempo cambiante,
la brisa en mantilla me arropa;
sueño volver a mis ancestros,
el dolor invisible no enoja.
La voz del silencio me hechiza:
aromas a césped regado,
prados vírgenes embobados
muestran mi nuevo camino,
hacia un paraje
de dolores despoblado.
Los susurros del pasado
entre la hierba se calan;
la maleza los enraíza,
candentes y despiadados.
Creo morir en vida,
de niña en profunda tristeza;
mas el valle, esa antigua memoria,
por fin es rescatado
por una tormenta de alquimia
que arrastra consigo
todo lastre de vileza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario