domingo, 19 de julio de 2026

CAOS EMOCIONAL




 CAOS EMOCIONAL


Recuerdos de ayuno;

barrigas hambrientas,

cuerpos escuálidos

vagan por el vacío

sin orientación ni tránsito.


Piensas que has dimitido;

tu misión en el mundo

en la distancia se ha extinguido,

pero imágenes difuminadas

de discreta esperanza

relucen con una mueca en el rostro,

de solidez y alabanza.


Corazones que has exprimido;

muchas lágrimas vertidas

sobre un rugoso pavimento;

alicientes desprovistos

de manjares suculentos.


Algún día te veré,

triste o alegre,

en la antagonía me sorprenderé,

mirando al cielo

y sonriendo de par en par,

hasta que la luz

por tu cuerpo pueda irradiar.


No renuncies a la dicha;

la paz está en tu camino.

A pesar de estar perdido

en los confines del universo,

un salvavidas te tiendo

para que trepes

 con un ánimo recuperado,

radiante y contento.


Una vida torcida;

caminos sin rumbo;

absurdos recorridos;

atajos inútiles,

destinos indignos.


El presente:

un espacio desprovisto de cárceles;

con sentimientos alentados

a emerger coordinados,

en una vida de atolladero

que se transmute en fortuna,

para que puedas adoptarla

como un digno heredero.







AÑOS SIN SOL




AÑOS SIN SOL


Picos de montañas,

en lo alto rebosan

nieve escurridiza

que en hielo se revierte,

como un ave en ceniza.


Callejones sin salida;

peregrinajes a la tierra santa;

retiros espirituales

en tu mente perfilas;

ignorante, vivo, te entierras

bajo la capa 

de una afelpada manta.


El calor no abriga tu cuerpo;

rayos fulminantes

no lustran tu cobijo;

y, atrapado

en tu desolado escondrijo,

el miedo te transporta

hacia el crucifijo del martirio.


Sentenciados errores

pueblan tus días venideros;

notas un incesante veneno,

que, por el dorso hasta la coronilla,

circula sediento,

 con un talante vil y obsceno.


La cercanía del sol 

se aleja de tu recodo;

tu aliado,

el infierno temerario,

 representa

un emblema,

aquel fortificado escudo.


Acompasados recorridos

en tu cerebro visualizas;

la imaginación protagoniza

un tiempo que se extiende 

en el nido de recuesto,

que te atrapa y coloniza.


Una imagen,

un espectro sin antifaz,

puede que nunca te haya descuidado;

mas las nubes, en llanto,

 te persiguen.


Y un tormentoso diluvio,

 rendido, bajo tus pies,

retumba como un chaparrón

 tu desdicha,

con un desafinado y gimiente canto.









EL MENSAJE




EL MENSAJE


Cartas en blanco;

páginas sin redactar;

letras mudas;

declaraciones sin sentido

en un fabulado altar.


Palabras que no se pronuncian;

gestos que emulan

la turbulencia de los años

gestando frutos

que, sin el brillo del sol,

crecen y maduran.


Eternos embalses;

aguas que no fluyen;

cuerpos que se hunden

y en el desmayo sucumben.


Atisbos de consciencia

frente a ti aparecen;

una grafía, un garabato,

en la superficie de tu mente,

emergen y florecen.


Entre dos mares te encuentras;

divagas y te enfureces.

Necia te has sentido;

antaño simulabas

el papel de un andrajoso mendigo.


Por el mundo viajabas,

sin poder ni expresión;

el lenguaje escaseaba,

la sensatez,

por la ventana del cielo,

retraída, no se reflejaba.


Ahora una chispa de vida

por las venas irradia;

te sumerges en la alegría

de ser alguien valioso,

que descubre un pergamino en su alma

y, rotulado, muestra

la fuente del amor 

en una perfecta calma.



 

ALMA PERENNE

 



ALMA PERENNE


Esa niña 

de rubios tirabuzones,

nace con ojos tiernos

en un aposento inmaculado,

libre de pellizcos y moratones.


La turbia niebla 

eclipsa su mirada;

siente la vejez en sus vísceras;

la destemplada luz

la mantiene abandonada,

 lejos de su dulce hogar.


Aquellos años apetecibles,

de compañías afables,

residen distantes,

indiferentes y arrogantes.


La habitación solloza a cántaros;

los pájaros vuelan parsimoniosos;

el paraje sombrío se torna,

las paredes contemplan con sorna.


Niña de mis sueños;

nunca rendirte has querido;

el dormitorio te ha cedido

la llave del tesoro

para alquimizar en oro

la sombra del bandido.


Residuos impregnan tu ser;

sientes volver a querer;

mas el tiempo se niega

 a  dejarte resplandecer

en un paraje de deseos

que anhelas ver cumplidos,

sin lamentos ni jadeos.


De vuelta a la posada,

tus manos la textura reciben

de aquel cálido abrazo

que, generoso, te conduce

hacia un cénit 

dorado y mágico.












LA FUERZA DEL VIENTO





LA FUERZA DEL VIENTO


Aislado del mundo,

solo,

 andas hacia atrás;

la brisa masajea tu piel,

sientes la dulzura del paisaje

como la compañía de un amigo fiel.


Caminas unos pasos;

vas tanteando a ciegas;

la polvareda se levanta,

tu mirada se ladea

con la tibia presión 

de una caprichosa marea.


Atento te percibes;

hacia el cielo te diriges;

las señales del destino

anuncian presagios,

mientras gaviotas sonrientes aletean

librándote de tormentosos agravios.


Un paraíso despoblado,

de flores de blanca espuma;

sientes el frío de la escarcha

como una herida en tu cuerpo

que rasga y araña. 


La esperanza te acompaña;

ventila nuevos horizontes,

mientras el latido del sol

bate en retirada;

 tú te encaminas

hacia la senda del olvido.


Años de silencio;

te frotas el sudor de la frente;

las manos resbaladizas

se desploman sobre tu regazo,

y sientes el regadío de la vida 

como fluye hacia ti 

y te ciñe con un inquebrantable lazo.


A orillas del mar,

te apeas y divisas, a lo lejos,

el alumbre efervescente

que, sin desistir, te encamina

hacia una villa abanicada

por la suave caricia de la corriente. 









sábado, 18 de julio de 2026

LEJOS DEL APEGO




LEJOS DEL APEGO


Almas que nacen limpias;

vibran al compás 

de una melodiosa sintonía.

Bailan la danza 

de un hilo musical,

en una vida de estribillo

divina y celestial.


Redes mentales se interponen,

van hilvanando 

filamentos de heridas 

de sangre libertina.

Cada palabra o imagen

en tus venas se imprime,

arrebatándote la libertad

con un dolor que hiere y oprime.


La magia del universo,

reverencia la pureza

de quien eres.

El sueño del infierno se aleja

si despierto alertas

la candencia del fuego,

y puedes descubrir, por fin,  

 el implícito mensaje

de la sabia moraleja.


La simplicidad de la vida;

un vaivén inequívoco

traza un destino

que liberarte de la carga pretende,

para que dejes de ser

 un auténtico rehén.


Atrapado en una cárcel de emociones

como esclavo viajas,

perdiendo la pureza del espíritu,

la magia de la inocencia,

la verdad de tu intrínseca naturaleza.


Cada día es un misterio;

una oportunidad de ser libres;

pero en cautiverio te resistes

a sentir el goce

del guión de la vida.


Y más allá de la jaula del silencio,

 la pluma del viento

 con suavidad mece

el vuelo de tu viaje,

ese que veneras y escribes

en el versículo más alto 

de la gloria del firmamento.



















CAPAS DE HIELO

 



CAPAS DE HIELO


Te veo sin mirarte,

sin acariciarte te toco;

una silueta distraída,

que a un abismo se asoma

con semblante suicida.


Puede que sea una apariencia

 querer retenerte a mi lado,

mientras rozo la sombra del miedo

que va invadiendo tu cuerpo

de heridas hostiles, 

en cada costado.


Impasible te contemplo;

indicios de desaire me muestras;

sonríes sin demasiado ahínco

 en el corredor tétrico que atraviesas.


El duende de aquel niño

que soñaba con quimeras,

todavía en tu lecho te espera,

mientras un soplo trasciende el universo

con una enfurruñada ventolera.


Quiero rescatarte;

sentir que has recuperado

la llave de tu encierro,

y poder cruzar 

puentes y esferas juntos,

 sin armazón

ni espacios de destierro.


Descubrirte es mi misión,

en un segundo o en un millón;

acercarme a tu recuesto,

mientras el agua depurada

derrite el dolor revestido

 por tu gélido caparazón. 








sábado, 4 de julio de 2026

CAPRICHOS DEL DESTINO




CAPRICHOS DEL DESTINO


Una eterna encerrona

acompaña mi velada,

con zapatos sin tacón

y sábanas de lona.


La verja del jardín se jacta;

pasos danzan sobre el pavimento rocoso;

el viento impulsa la marcha bendita

de flores con aroma hipnótico. 


 Un cuerpo se aproxima;

el asiento se enorgullece de su presencia;

reavivada me noto.

Cada noche,

en mis sueños,

buceando en una tímida alegría 

en el vacío floto.


Diálogos se expanden,

suspendidos en el aire;

la estrella del Edén

alumbra, sin atorcha,

mi camino exento

de críticas y desaires.


Redimida,

los pecados arrincono;

fulgores acompañan mi estancia;

el calabozo en palacio se convierte,

y con labios cómplices, 

 en mi oído,

palabras susurran despacio.


Mi mente dispersa

en lucidez se transmuta;

en el dormitorio 

regocijada me aprecio

con un ánimo voraz

y de dicha, sediento.


Un pellizco de vida

por mis venas circula;

siento una sonrisa cercana,

y mi alma, antes entristecida,

se desnuda frente al descontento,

rociada por el frescor

de una renovada algarabía.










LUGARES SOMBRÍOS

 



LUGARES SOMBRÍOS


Cazadores furtivos;

presas fáciles,

cuerpos casi inertes,

almas volátiles.


Lagos sin agua;

corrientes sin aire;

prados sin hierba,

soles sin brillo.

Noches impuras,

llantos en vilo,

incesantes torturas.


Palabras mudas;

miradas sin foco;

manos sin tacto;

olfato con aroma

 rancio, su cabeza asoma.


Remos que no navegan;

horizontes sin bonanza;

laberintos con pasadizos

hacia deseos escurridizos.


Puertas que se abren y cierran;

marcapasos en mi vientre;

sin descanso me atienden.

En mis ojos visualizo una soterrada pendiente.


La verja del jardín da paso

a lugares apoteósicos;

en mis sueños aflora la chispa

del milagro candente,

hacia renaceres sobrios y estoicos.


Un despertar deseo

que me aparte de las sombras;

volver al origen de un revuelo,

para cerrar, al fin, 

un duelo ciego y eterno.







EL OJO DEL VACÍO

 



EL OJO DEL VACÍO


Crepúsculos sagrados;

agua bendita de regadío;

campos fértiles 

por el sol, tostados.

Abanicos sin aire,

día y noche,

en aposento a mi lado.


A mi alrededor

la vida desfila

hacia parajes inalcanzables.

Siento el compás de mi latir

sin demasiado porvenir;

simplemente un soplo inercial

hacia un destino fatal.


Una presencia se acerca;

el paisaje es obtuso,

mi mirada perdida

hacia horizontes sin acogida.


Oro hacia mis adentros;

Siento un timbre sonoro:

la llamada a la puerta de socorro

que rescatarme quiere,

de un tormento

que no vive ni muere.


Persecuciones implacables;

pasillos cruzados a tientas;

habitaciones desnudas;

caras hambrientas

con sed de venganza

que ensañarse quieren,

con un cuerpo despojado de atuendo,

que se manifiesta en destemplanza.


Valles mustios se vuelven;

patios cercados muestran su dolor.

Aliento cercano...

un hedor ofensivo

en mi nuca repica,

replegado por un disimulado temblor.


Volando hacia el éter,

un águila rapaz me observa,

apacible y sagaz.

Anuncia un presagio:

una nueva aurora

que el hueco en mi mundo llene,

de sonrisas, antes perdidas,

 y de una luz deslumbradora.








PERDIENDO LA FE




PERDIENDO LA FE


Caminos abruptos,

andares sin rumbo;

hacia destinos confusos

me dirijo, 

con un vacío profundo.


Almas corrosivas

a mi lado por azar aparecen,

arrastrada hacia el infinito

en un jardín repleto

de pétalos marchitos.


Mi piel supura sangre de hielo;

de mis labios brotan gritos de destierro;

mis ojos acechan devenires nefastos;

de mis pies, la huella

de pasos agitados de larga distancia.

En un trayecto a cuestas,

 oscilo entre el saber a dónde voy

y la más remota ignorancia.


Las paredes lloran mi llegada;

apartada en un rincón

rostros de ira atisbo.

Vientos lejanos soplan con ahínco;

voces de despecho

en la ingravidez resuenan,

en un corazón

 que ya no encuentra alivio.


Es posible que algún día

un mentor me rescate

de un túnel lleno de sombras,

procedentes de un pasado hostil.

El amanecer quizás traiga 

un sol resplandeciente

que se muestre sonriente

ante una nueva vida,

marcada de profusos alicientes. 


Vacía me siento,

con una mirada incierta;

esas sombras no descienden 

hacia tierras forasteras,

en las que liberada me vea

de herméticas fronteras.


Algún día soñaré

con el retorno a la realidad.

Quiero encontrar la fe

que me devuelva una plácida sonrisa,

bajo un cielo azulado

con rayos de luz dorada,

y la placentera caricia

 de una apaciguadora brisa.



















 

CAOS EMOCIONAL

  CAOS EMOCIONAL Recuerdos de ayuno; barrigas hambrientas, cuerpos escuálidos vagan por el vacío sin orientación ni tránsito. Piensas que ha...