sábado, 6 de junio de 2026

EL CORAJE EN EL NIDO





EL CORAJE EN EL NIDO


Entre pájaros nulo vuelo

mi plumaje no espanta

la polvareda de un pasado,

hostil y de sabor ahumado.


Cielos obtusos,

nubes grisáceas,

pasos por el firmamento,

sin raíz ni sarmiento.


Tumbada en un suelo 

aves malheridas me observan

sin el resurgir del ave Fénix,

exhaustas, siento que me enervan.


Mimetizada en el entorno me acoge;

una golondrina viajera,

en mi muñeca se posa,

puntos cardinales me señala

persistente y afanosa.


¿Es un sueño o un espejismo?

el deseo en mi fuero interno,

de verme elevada 

en un cosmos complaciente,

que me reverencia con honor

como a una  bella dama. 


Intocable deseo volverme,

en mi cuna de letargo,

en el sueño del olvido,

navegar es mi asilo

hacia el puerto del retiro.


Migratoria he sido;

bohemia y soñadora,

mas ahora siento haber florecido

de las cenizas renacida

hacia un universo gentil,

con el garboso aleteo

entre mil primaveras de abril.









 

LAS HORAS BRUJAS

 



LAS HORAS BRUJAS


Colchones blandos,

almohadas escurridizas

 mi cabeza sostienen,

un abanico que la brisa sacude;

sonrisas latentes

que al fondo sucumben.


Lechos pixelados;

sombras indelebles ambulan,

corrientes de aire virulento

veneno soplan

como fuente de alimento.


Aislada del mundo 

inerte y sin techo me contemplo;

aires de grandeza engalanan

un escenario penoso,

mis ojos enrojecidos de tristeza

deseos de socorro proclaman.


La escarcha de la lluvia riega

lágrimas vertidas con recelo,

el agua bendita 

aparece en un sueño que arde

por un fuego que quema sin tregua

 inmerso en su propio duelo.


Mi pugna por sobrevivir,

ese ahínco de salvaguardarme

de entes fantasmales

me acerca a una noche 

que presiento estrellada,

me devolverá ese distante amparo,

al retorno del reposo

a la vuelta de la posada,

al remanso de paz

en el silencio de madrugada.











CADENAS DE PAPEL



 CADENAS DE PAPEL


Lugares desconocidos

mis ojos atisban,

orígenes desnudos

poblados moribundos.


El reclamo de una mano

siento aparecer mundano,

una palabra incomprendida

percibo con dificultad,

espectros de luz anhelo

en una abrumadora oscuridad.


Seres llegan a mi vera;

su presencia perturba

mi latir desacompasado,

mis labios arrugados

pronuncian voces sonoras,

en medio de tímidas auroras.


Bailes sin música desfilan

olores agridulces mis fosas respiran,

bajo holgazanes resplandores

un paisaje con flores remilgadas

a destiempo se abanican.


Arco iris penumbroso

cielo de brumas se acompaña,

un sueño empapado

de amargura mi cuna rebaña.


Pies encadenados,

andares se prestan a avanzar,

nudos tensados 

forcejean sin parar,

para desenredar los latidos

de un corazón,

que jamás ha pretendido

 renunciar al arte de amar.












EL CORAJE EN EL NIDO

EL CORAJE EN EL NIDO Entre pájaros nulo vuelo mi plumaje no espanta la polvareda de un pasado, hostil y de sabor ahumado. Cielos obtusos, nu...