domingo, 28 de junio de 2026

LA LLEGADA DE UN ÁNGEL

 



LA LLEGADA DE UN ÁNGEL


Un libro en mis manos

cae rociado del cielo;

mi alma enrojece

a fuego de terciopelo.


Páginas candentes leo;

mi mirada perdida danza,

a un ritmo desentonado,

mientras penetro en sus palabras.


Lucha a ciegas,

remos sin rumbo,

viajo a tientas,

en un presente incierto.


Quiero despertar

al alba fulgurante,

rendirme ante Dios,

convertida en su fiel amante.


Letras almaceno en mi mente;

el pasado empequeñece;

una conciencia antes inerte

levita y florece.


Parpadeo con frenesí;

imágenes obtusas,

rotuladas en mi frente,

desfilan lentamente.

La gente a mi alrededor adviene,

un escenario prometedor 

siento que empieza a comprenderme.


Ese dolor furtivo

derretirá el hedor del pasado;

podré abanicarme

con las alas de los pájaros

que perfilarán en mi camino 

un viaje de ensueño,

colmado de esplendor.


Ese libro abierto

ha sido mi sustento,

un héroe en mi velada fundida,

que lúcida me ha devuelto

a la tierra prometida.


Algún día,

volveré a revisar esos sabios mensajes;

algún día,

refrescaré mis memorias

y de amor me inocularé,

espantando el reflejo de antaño

de mis malditas y repudiables sombras.





NO ME OLVIDES

 



NO ME OLVIDES


Bosques densos

abrazan nuestra plática;

ecos lejanos se funden

en la quietud de una medianoche dorada.


Siento que pronto acabarán;

esas noches de purpurina

en el aire se desvanecerán,

aunque en mis sueños profundos

volverán a renacer.


Quiero pensar en ti,

en aquel mozuelo que me sonreía,

 que me miraba sin juicio,

y con la música serena del presente

en diálogos entonaba

su alma de pura algarabía.


Quisiera creer 

en el imposible olvido.

En aquella imagen jovial

de un adolescente,

que me recibía

con los brazos abiertos 

y unas palabras coherentes.


No te vayas de mi vera,

acércate a la dicha 

de tenerte inmaculado,

día y noche 

acompañarás mi tristeza,

hasta que, a tu lado,

se transmute en pura belleza.


Hoy te percibo impoluto;

ese joven que abraza

mis defectos y virtudes.

También te veo distante,

una fría escarcha

se desliza en mi piel rugosa;

he vivido marchita tantos años

en la cruz del dolor en desgarre,

sintiéndome frágil

e inevitablemente cobarde.


¡No te vayas de mi vida!

Todavía primaveras florecen

ante nuestra presencia virgen,

y las rosas aromatizan

aquellas palabras

que al oído me susurras 

y que en mi pecho se cobijan.


Un despliegue de fragancias 

que nunca deberían extinguirse;

simplemente conservar la llama,

 que en el silencio 

de una estrellada noche 

enciende tu corazón

y me garantiza

que, por siempre jamás,

me recuerdas y me amas.







EL HADA ENCANTADA



EL HADA ENCANTADA


Bellos atuendos

en mi cintura lucen;

brillantinas en mi rostro

presumen de encanto.


Lazos de amistad

acompañan mi velada.

Siento un pálpito fuerte,

un corazón sonriente

que me deja anonadada. 


La fiesta celebra su victoria;

un disfraz se exhibe radiante.

Mi amiga y yo,

cogidas de la mano,

reinamos en el estrado del  hogar

como diosas  de un reino soberano.


Alzó la varita mágica;

un velo camufla la cabeza,

un vestido se despliega a los pies.

Olvidamos las penas,

el peso del antes y del después.


Como niña me siento triunfal;

las preocupaciones se arrinconan.

Un carnaval de pueriles estrellas 

desfila ante mis ojos,

abriendo paso 

a la divinidad mágica,

de un par de centellas.


Las quimeras parecen posibles;

los encantamientos cumplen su ley.

Almas gemelas se funden 

como hadas pletóricas

que tararean el estribillo

 de una pegadiza canción.


Rituales nos acogen,

unen lazos de por vida.

Nos recreamos en el hechizo hasta que la 

magia,

 rendida, se desploma.

Un surrealismo subyacente

se despierta de esos sueños

que el espíritu realza y sostiene.


Quizás el embrujo de las hadas

se aleje de madrugada

hacia lugares recónditos;

quizás una identidad disfrazada

parta hacia nuevos destinos.


Pero los recuerdos de una infancia sagrada

quedarán precintados,

en mi memoria prístina,

como destellos que, con furor,

avivan las imágenes

de una inocencia 

indeleble y consagrada.













sábado, 27 de junio de 2026

UN NUEVO FOCO



UN NUEVO FOCO


Sin recursos,

en este mundo aterricé.

Mares sin calma encontré

en una habitación de destierro;

nubes de humo en el techo

que, agitada exhalé.


Bailes sin instrumentos,

una vocalista inexistente,

nanas anheladas al oído

en un cosmos solitario y herido.


Pensamientos vagos,

recuerdos sin sentido,

palabras torpes,

gritos que resonaban

en mis más intrincados latidos.


Un ego que se moldeaba

al gusto de los educadores;

sentía que me dominaba

como a un barco sin capitán

 hacia la más inevitable deriva.


Mas ahora identifico 

una mente condicionada

por un bagaje de creencias

inculcadas por doquier,

generando reflexiones confusas

 y reconocibles dolencias.


Sé que no soy perfecta,

pero deseo mi libertad con fervor:

poder atracar en puerto firme,

   ver el crepúsculo sin fronteras

y dejarme mecer 

por la brisa y las suaves mareas.


¡Oh, bendito sol del amanecer!

Luces tu esbelto brillo,

alumbrando un planeta

que yo reivindico a gritos.


Ay, mi querido sol,

siento que alguna vez me has sombreado

pero al fin reconozco que te merezco.

Con el agua del abismo casi me he

 atragantado,

en un océano de ideas

donde nauseabunda me he visto,

hasta el retorno de una nueva aurora:

siempre predispuesta a reconvertirme

 en una estrella cantora.






 

TESTIGO MUDO

 



TESTIGO MUDO


Frutos caen de las ramas,

los árboles los sustentan al desnudo;

vientres fecundos alimentan,

el instinto de los niños,

persistente y tozudo.


Hazañas de infancia se recrean

en el patio de los sabores,

nuevos placeres acrecientan

la tentación de mirar de frente

hacia un paraje natural

que reverencia la fortuna.


¡Cuántas experiencias caducas!

¡Cuántas palabras sopla el viento

hacia confines distanciados

de las pueriles patrañas!


Mi mente amamanta los recuerdos;

el entorno virgen vislumbro

con todo lujo de detalles.

La fuerza del sol

eclipsa aquellas mentiras oscuras

que, en la vejez,

permanecen fértiles y maduras.


Puentes levadizos atravieso;

los arbustos abanican mi dorso;

palabras discordantes se funden,

en un universo vasto y frondoso.


Las compañías me resultan familiares;

retengo imágenes yuxtapuestas.

Como del fruto prohibido,

sacio mi hambre dolorida

hacia una senda

donde del sufrimiento

me alejo y me olvido.


Los niños se nutren conmigo,

con los años de la dulce inocencia,

liberando la conciencia amarga

de travesuras que no trascienden,

y que, con deleite, 

me fortalecen,

envuelta en una paz renovada,

orgullosa y alegre.




LA LÍNEA DE LOS COLORES





 LA LÍNEA DE LOS COLORES


Paisajes de fábula,

con ojos desnudos me oriento;

mi imagen plácida reposa

en un confortable asiento.


Caras familiares diviso,

a corta distancia. 

El sol deslumbra mi visión,

pero, pese a la efímera ceguera,

pequeños zagales se divierten

en un ambiente de pura comunión.


 me gustaría ser partícipe

de ese espacio lúdico sin reservas;

mas, en el pupitre,

de repente, aparezco en soledad

rotulando imágenes 

con colores dispares

y márgenes desalineados.


Los dibujos tiemblan

al ritmo de una barbilla que se estremece;

el colorido, con brusquedad, empalidece.

El aula se rinde a mi desconsuelo

y, enmudecida por las sombras de mi llanto,

 se torna triste hasta ensombrecerse.

 

Contrastes llamativos,

uniformes de escuela,

autoridades disconformes,

niños burlones...

en mi mente se forja, poco a poco,

alguna que otra secuela.


No quiero dejar de pintar:

las montañas se elevan,

los ríos fluyen caudalosos,

los pájaros vuelan en círculo,

los árboles bailan 

con la música del viento

estelares y hermosos.


Todo un marco de luces,

un espectáculo cromático,

parece ayudarme 

a desplegar mi obra de arte,

sin contiendas ni heridas 

que, aun sin quererlo,

 afloran y duelen.


Lápices me permiten expresar

colores presuntuosos 

 que reclaman su portento.

Pretendo sustituir, en mi memoria,

cualquier trazo emborronado

por un color blanquecino,

capaz de barrer 

todo lastre de escoria.








domingo, 21 de junio de 2026

LA ESTIRPE

 




LA ESTIRPE


Senos distantes,

maternidad malograda,

mundo sin puerto para aterrar

sepulcral silencio de madrugada.


Nacimiento en agonía,

llanto en desconsuelo,

gemidos desesperanzados,

giros de volante flotando

entre un viento batido

entre el sol y la tormenta de puro duelo.


Ojos entornados,

frente a un aire atizador

 que sopla implacable

entre tímidos trazos luminosos

inmersos en una gravedad palpable.


Un respiro me permito;

mi aliento levita

mas mi frágil cuerpo 

exhausto en el lecho se rinde,

en un sueño que marca libre

el fin y mis orígenes.


Años transcurren,

a depurar mi espíritu me presto,

noches inmaculadas de recuesto,

quizás alumbren mi lecho 

y pueda pasear libre

por los confines del universo,

sin saldar cuentas a enemigos

 siempre en posición de acecho.


La luz no será un blanco fácil,

perseguir mis anhelos 

con espada y puño haré frente,

más la dicha un sonreír esbozará

en la platea del estrellato 

 donde finalmente presumida lucirá.


Mis allegados pronto partirán;

el trono de mi niñez

desposeído de realce se torna,

mas ahora agradezco

la desnudez de mi ser

para vestirme de gala

por un cosmos de fábula,

que me invita a soñar despierta

con la oportunidad de acceder

a una acogedora y familiar compuerta.











EL EMBRUJO DE LA NOCHE




 EL EMBRUJO DE LA NOCHE


Colchones llorones

me acompañan en mis plegarias,

sábanas mi cuerpo descubren,

expectante y de amor sediento.


La ventana rayos refleja,

destellos con sigiloso fulgor

merodean en una habitación de clausura;

un canto a la liberación 

un reclamo a la alegría

la pared puede que me sonría,

sin un espíritu de cercanía.


Sola me siento,

en mi cama de tumba me repliego,

voces al lado repican en la ingravidez

 mientras soy partícipe 

de un infame desasosiego.


Rostros impasibles me observan

perversos e ignorantes de mi porvenir,

ambulan en un espacio de asfixia,

mi alma desaparecer del entorno pretende

mas nada ni nadie me auxilia.


Dulce soledad, emponzoñada te vuelves

y en medio de la negrura del dormitorio

como un fervoroso fuego, hierves.


Un vómito  invade mi mente;

deseo y repelo el aposento,

un descanso creo  me merezco

pero me visualizo digna de un entorno 

en el que la inconsciencia 

luce un broche de vileza, 

como un desentonado y patético adorno.


Quiero reírme pero no puedo,

divago entre rostros desencajados sin pudor,

Oh, soledad, aléjate de mi vera

para poder ser portadora 

de alas viajeras

que a buen recaudo me esperen,

para despegar el vuelo

hacia nuevas tierras

libres de herméticas y acérrimas fronteras.


















LA HUELLA DEL DOLOR




LA HUELLA DEL DOLOR 


Sonidos desordenados aprecio,

bocas temblorosas parlotean,

meses en vilo me rodean,

en mi vida encarcelada me sentencio.


Cuadros de apagada pintura

lucen las blancas paredes,

un trasfondo abocado al vacío

difumina cualquier atisbo de hermosura.


Compañías a mi lado 

día y noche,

como entes alocados

vagan sin fijación 

por un espacio nebuloso,

sin principio ni fin

un horizonte oscurecido

por la posible aparición

de peligrosos altercados.


Mis manos se repliegan en mi regazo,

mi mirada, perdida en la distancia sin rumbo,

mis tímpanos invadidos por un filo musical,

una evasión efímera

pretendo que se alimente

entre miles de lágrimas 

que vagas asoman su regadío,

un torrente sin cauce.


Una puerta se abre,

sombras trascienden el muro

entre el silencio y la noche,

desasosegadas gritan en coro,

toxinas defecan sus bocas

entre palabras de desvarío,

en un extremo e inexorable delirio.


Algún día quizás pueda huir,

del entramado en locura;

puede que me libere

de un enjambre de seres

que con veneno anímico hieren.


Busco a un pobre corazón,

alentado por brincar

cruzando los montes del deseo, 

con la misma libertad 

que una jovial  

y selvática liebre.

 




sábado, 13 de junio de 2026

AIRE JUVENIL

 



AIRE JUVENIL


Cabellos desatados al viento,

que se abanican con descaro;

la brisa acompaña el  aliento

de dos bocas que susurran palabras 

bajo el reflejo de un generoso faro.


Ventanales cerrados,

el mundo duerme en la madrugada,

mientras las estrellas alegres alumbran

conversaciones que se estrechan

en el silencio de una posada.


Mi pecho se expande,

mi barbilla un arco risueño perfila,

mis ojos de risa se empañan

las hojas de los árboles se estremecen

 bajo la esencia de una radiante clorofila.


En la oscuridad,

rayos de luz atraviesan los cristales;

oigo sonidos ajenos en la lejanía 

mientras me adentro 

en una suave letanía.


Un mozuelo me invita al despertar,

los sentidos se dilatan al sorber

instantes de dicha que mi cuello ingiere

la satisfacción del presente,

que de los cimientos resurge y siente.


En un diván mis vivencias confieso,

un ser difuminado en mi memoria aparece;

recito declaraciones de añoranza 

de aquel momento peculiar 

y francamente bonito.


Un florecer puebla mi mente,

evoco el perfume de los rosales;

una esencia que trae recuerdos 

de una grata juventud,

eternamente memorables.














DEL CEMENTERIO A LA LUZ

 


DEL CEMENTERIO A LA LUZ


En el desván de los recuerdos

pinceladas de imágenes reposan,

habitan sin ser despertadas

hacia la cúpula de las estrellas flotan.


Siento que me sumergo en un sueño,

arcadas en mi memoria regresan

años de martirio sin dueño,

lágrimas sin compañía de un pañuelo

cielos de nubarrones se espesan.


La ceguera inunda mis ojos,

viajes hacia lugares exóticos,

mis piernas andares confunden

el presente y el pasado despótico.


Cantos del alba,

resuenan en la ingravidez,

senos forajidos han perdido

el sendero materno,

falto de perspectiva y nitidez.


Clamo desaparecer con urgencia;

clavos en la cruz me sostienen,

voces a lo lejos con paciencia se aproximan

palabras de sosiego emergen.


Un desmayo cercano siento,

mas una presencia sujeta mi alma,

las olas del mar temerarias

preceden una marcha serena

arrasando consigo un acuoso tormento.


Y una suave marea

me retorna hacia la placidez

de la mano de una sirena coralina;

 una saga de vida despliega

con un buceo arrollador,

flamante y cristalina.



sábado, 6 de junio de 2026

EL CORAJE EN EL NIDO





EL CORAJE EN EL NIDO


Entre pájaros, nula vuelo;

mi plumaje no espanta

la polvareda de un pasado,

hostil y de sabor ahumado.


Cielos obtusos,

nubes grisáceas,

pasos por el firmamento,

sin raíz ni sarmiento.


Tumbada en un suelo 

aves malheridas me observan.

Sin el resurgir del ave Fénix,

exhaustas, siento que me enervan.


Una golondrina viajera,

se posa en mi muñeca;

puntos cardinales me señala

persistente y afanosa.


¿Es un sueño o un espejismo?

nace en mi fuero interno

el deseo de elevarme

en un cosmos sereno,

que me envuelve en su luz.


Intocable deseo volverme,

en mi cuna de letargo,

en el sueño del olvido,

navegar es mi asilo

hacia el puerto del retiro.


Migratoria he sido,

bohemia y soñadora;

mas ahora siento haber florecido

de las cenizas renacida

hacia un universo gentil,

con el aleteo ligero

entre mil primaveras de abril.









 

LAS HORAS BRUJAS

 



LAS HORAS BRUJAS


Colchones blandos,

almohadas escurridizas

sostienen mi cabeza;

un abanico que la brisa sacude,

sonrisas latentes

que al fondo sucumben.


Lechos pixelados;

sombras indelebles ambulan,

corrientes de aire virulento

veneno soplan

como fuente de alimento.


Aislada del mundo, 

inerte y sin techo me contemplo;

aires de grandeza engalanan

un escenario penoso.

Mis ojos, enrojecidos de tristeza,

deseos de socorro proclaman.


La escarcha de la lluvia riega

lágrimas vertidas con recelo.

El agua bendita 

aparece en un sueño que arde

por un fuego que quema sin tregua,

 inmerso en su propio duelo.


Mi pugna por sobrevivir,

ese ahínco de salvaguardarme

de entes fantasmales,

me acerca a una noche 

que presiento estrellada.

Me devolverá aquel distante amparo,

el retorno del reposo,

 la vuelta a la posada,

el remanso de paz

en el silencio de la madrugada.











CADENAS DE PAPEL



 CADENAS DE PAPEL


Lugares desconocidos

mis ojos atisban,

orígenes desnudos,

poblados moribundos.


El reclamo de una mano

siento aparecer mundano;

una palabra incomprendida

percibo con dificultad,

espectros de luz anhelo

en una abrumadora oscuridad.


Seres llegan a mi vera;

su presencia perturba

mi latir desacompasado.

Mis labios arrugados

pronuncian voces sonoras

en medio de tímidas auroras.


Bailes sin música desfilan;

olores agridulces

 mis fosas respiran.

Bajo holgazanes resplandores,

un paisaje con flores remilgadas

a destiempo se abanican.


Arco iris penumbroso

cielo de brumas lo acompaña,

un sueño empapado

de amargura 

mi cuna rebaña.


Pies encadenados;

mis andares se prestan a avanzar.

Nudos tensados 

forcejean sin parar

para desenredar los latidos

de un corazón,

que jamás ha pretendido

 renunciar al arte de amar.












CAOS EMOCIONAL

  CAOS EMOCIONAL Recuerdos de ayuno; barrigas hambrientas, cuerpos escuálidos vagan por el vacío sin orientación ni tránsito. Piensas que ha...