EL CORAJE EN EL NIDO
Entre pájaros nulo vuelo
mi plumaje no espanta
la polvareda de un pasado,
hostil y de sabor ahumado.
Cielos obtusos,
nubes grisáceas,
pasos por el firmamento,
sin raíz ni sarmiento.
Tumbada en un suelo
aves malheridas me observan
sin el resurgir del ave Fénix,
exhaustas, siento que me enervan.
Mimetizada en el entorno me acoge;
una golondrina viajera,
en mi muñeca se posa,
puntos cardinales me señala
persistente y afanosa.
¿Es un sueño o un espejismo?
el deseo en mi fuero interno,
de verme elevada
en un cosmos complaciente,
que me reverencia con honor
como a una bella dama.
Intocable deseo volverme,
en mi cuna de letargo,
en el sueño del olvido,
navegar es mi asilo
hacia el puerto del retiro.
Migratoria he sido;
bohemia y soñadora,
mas ahora siento haber florecido
de las cenizas renacida
hacia un universo gentil,
con el garboso aleteo
entre mil primaveras de abril.