EL RIEGO DE LA LLUVIA
Gotas se desmayan a cántaros,
tarde grisácea me envuelve
empapada se disuelve
en un cuerpo de escarcha,
mi alma, herida duele.
Vagando por el espacio
al acecho me observo
ambulo despacio,
una rueda que gira
entorno a un ojo,
que mira reacio.
Mi corazón sin pulsión,
un latir ya no siento,
un devenir presiento
con impaciencia y tormento.
Un paraguas se acerca
bajo la lluvia me cobija,
mas la humedad penetra
en mi complexión,
menuda y rolliza.
Aconteceres perecen
dunas de arena amontonan
aquellos relojes sin avance,
que los tiempos venideros detienen.
Lágrimas resbaladizas,
llantos de desesperanza
hogares sin lecho,
pasos de desperdiciada mudanza.
Bailes sin música,
palabras en desafino
sonidos de indefinida partitura,
paladares que se atragantan
de improcedente locura.
Un pozo de agua me abraza;
el ahogo, mi refugio
brazos ajenos se esfuman
bajo un escenario de añoranza.
Por las noches imploro
lluvia regenerada,
un dolor que pueda curar
con gotas de agua pristina,
relaciones borrascosas
de un pasado visualizado,
por una afectada retina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario