CARENCIAS DE PODER
Blackie
empieza a trepar la pared vertical donde se acomodan dos sofás espléndidamente
ergonómicos. Trepa con desesperación, quiere llegar a la azotea y desvanecerse
en la nada como por milagro. Mientras sigue en su avance con unas garras
afiladas, cortantes, que han conseguido una bárbara longitud, el rabo deja
aflorar un aspecto que provoca escalofríos y desarma cualquier teorema, surgido
de un estudio en el que la lógica más convencional y el análisis obtenido,
gracias a un proceso de investigación científica, puedan tener cabida. Tommy
estalla en sollozos por una admiración que no concibe. El cuerpo de la madre se
vuelve gélido por la sorpresa y sus extremidades, inamovibles, parecen
tetrapléjicas. El padre está en el baño y, muy apresurado, después del
estruendo causado por chillidos y llantos, se entremete entre Tommy y su esposa
y los apretuja con los brazos. El hombre ha quedado pasmado, taciturno, sin
atreverse a articular palabra alguna que tenga cordura.
La cola del
gatito es como una llama derivada de una candela, que desprende chispas de
fuego parpadeantes y va chocando con el mobiliario del comedor con una
dispersión descomunal. Blackie está como enloquecido. Ha conseguido llegar casi
a la cúspide del techo blanquecino, que ha quedado chamuscado por el despegue
de destellos de bengala que van dorando la superficie estucada. Tommy se
precipita y ordena a Blackie que salga de ese estado de ensoñación ilusoria.
Todo parece una pesadilla que no tiene fecha de caducidad. Blackie, torcido, volcado
hacia abajo con una mirada tirana, poderosa, marcando territorio, de sopetón
verbaliza unas palabras que sólo Tommy puede recibir en su mente.
–Mi alma
procede de una galaxia en la que todas las entidades están poseídas por un aura
que no acepta ataques ni peligros –confiesa Blackie.
Tommy no
responde. Tampoco se atreve a inquirir a su familia si han sido testigos de
esta revelación tan trascendental. Sus padres siguen aterrados, desmoronados,
pero no han escuchado los sonidos vocálicos que el animal ha transmitido.
Tommy
comienza a entender que él y Blackie están enlazados por una comunicación
propiamente telepática. Lo que no sabe es que el niño es un escogido especial,
un honorable afortunado que debe constantemente descifrar los mensajes que el gato
deja vibrar con una voz impropia a su condición como ser. Blackie prosigue:
–Si salgo a
la calle seré mal visto y despreciado por todo el grupo de animales. Yo no
tengo magia, pero poseo el don de prevenirme de los asaltos de mis adversarios,
los ratones.
Tommy
cierra los ojos. Se estremece y procura responder mentalmente para comprobar
por casualidad si el gato es capaz de escucharle y recoger debidamente la
información enviada.
–Blackie,
no sé quién eres, qué quieres ni qué pretendes, ¿me puedes captar? Estoy
intentando procesar los datos de tu identidad. ¿Me estás diciendo que las
facultades que te definen como un felino no existen, que en realidad no cazas,
no agredes ni puedes enfrentarte a los enemigos más comunes, los roedores, que
se esconden en pasadizos subterráneos?
El gato no
responde. Parece que no puede oírlo por ahora o al menos es lo que Tommy cree.
La cola, como un misil en posición de lanzamiento que quiere provocar un
devastamiento catastrófico, sigue incandescente y está ardiendo por un fulgor
que no se puede ignorar.
Blackie tartamudea y empalidece de golpe. Incluso conservando una luminosidad esplendorosa en el cuerpo, que aviva cada rincón de la cámara que los presentes ocupan, está desgarrado de fuerzas. Un ruido sonoro se concentra en el techo masillado por una pintura de antigüedad reconocida y el gatito nota como su anclaje desfallece, flaquea, mengua a marchas forzadas. Él resiste, pelea con fervor para conservar el agarre de sus patas contra la plataforma superior que encubre el habitáculo. Muestra un terror que transciende cualquier signo de entendimiento racional. No quiere aterrizar y unirse a la familia adoptiva porque sabe que en un escondrijo bajo el subsuelo una plaga de ratones puede aniquilarlo.
¿Cómo es posible que los roles se hayan invertido?...
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