jueves, 14 de mayo de 2026

EL PELDAÑO DE LA JERARQUÍA




EL PELDAÑO DE LA JERARQUÍA


Tommy interroga a su Majestad con un tono rival. Está harto de que estas presas, de difícil alcance en su estado natural, ahora puedan invertir los roles con una conducta de venganza contra la sociedad:

–Me sabe mal que os hagáis sentido como unos conejillos de indias durante tanto tiempo. Comprendo vuestro resentimiento, pero…

 –Noo –vocifera el rey –no tenéis ni idea. Vosotros, los habitantes que siempre quedáis resaltados por una vida digna y merecedora nunca habéis podido sentir el dolor de ser descuartizados ni violados por un comportamiento inhumano, que transgrede les leyes más primitivas y dignas de ser conservadas. Es denigrante vivir con la sensación que te hace temer cualquier intención de secuestro para, después, proceder a un crimen realizado sin pudor ni escrúpulos. ¿Cómo mirar con ojos compasivos a los humanos? ¡Imposible! No existe ningún método que nos lleve a compadecernos de su crueldad tan fervorosa. Durante años hemos intentado, con nuestra inferioridad anatómica, ser ejemplares que corretean a través de conductos, cavidades, hoyos y rincones casi invisibles ante el ojo humano y no reclamar la libertad e integridad que nos requería. Nuestro envoltorio físico, tan enclenque y escuálido, no nos ha ayudado a poder crear una confrontación con los causantes de la cruenta muerte que siempre nos ha deparado. Hemos tenido la desgracia de reflejar una imagen similar a la de seres infestados, que padecen una afección pandémica que rompe la concepción de inmortalidad que vosotros, los humanos, pretendéis siempre exaltar.

Y señalando la entrada de la vivienda de Tommy y Blackie, que han quedado extasiados de pavor, les advierte:

–Pero dejarnos decir una cosa: no somos excrementos ni reliquias de la naturaleza. Los humanos tenéis una deuda que saldar con nosotros. La cirugía plástica y estética ha realizado avances gracias a las pruebas y exámenes testados a partir de nuestras células, tejidos, órganos y sistemas.

Tommy, mientras el Rey continúa ejerciendo como portavoz, intenta hacerlo disuadir frente a un intento de ejecución y proclama casi implorándole:

–Por favor, no nos sentenciéis a un acabose irreversible. Es cierto que siempre habéis sido considerados como seres inmundos, repelentes y menospreciados por un colectivo de humanos, liberados de cualquier sentimiento de autoinculpación. Entiendo vuestro enojo, normal que sintáis odio, pero yo y mi amigo Blackie no estamos involucrados en dicha operación criminal.

–¡Venga ya! –exclama el rey con ímpetu –desde que existís habéis peregrinado hacia todos los lugares del mundo, en algunos con la intención de asentaros y en otros con el afán de continuar practicando el nomadismo. En cualquier caso, os habéis adueñado del reino animal y habéis ensalzado un valor que no se encuentra igualado respecto al resto de especies. Nosotros, los roedores, hemos cedido nuestro cuerpo para que los médicos pudiesen explorar y escudriñar cualquier síntoma vírico maligno para encontrar soluciones farmacológicas y alargar la humanidad a costa de malherirnos y destinarnos a una muerte imprudente. ¿Y aún no consideráis que es una conducta negligente? ¿Se puede saber quién diablos os creéis? Podéis edificar, construir, inventar, diseñar, planear, idear, controlar, coordinar y organizar a vuestro antojo. De antaño, lo estáis haciendo sin minimizar la sensación de estoicismo. Pero dejarme decir algo: los ratones estamos totalmente fastidiados, cansados de ser sólo un cúmulo de heces en descomposición que se desechan en el vertedero borrando de la memoria humana cualquier vestigio de existencia; hartos de soportar cómo las nuevas generaciones de chavales nos acusan de ser una familia oportunista, que todo lo que toca lo deteriora, lo pudre y lo acaba convirtiendo en pura escoria.

 –Lo sé, lo sé –interrumpe Tommy –pero os pido en honor a vuestro poder otorgado por Saturno, un planeta que irradia la fusión, el acoplamiento y la síntesis de hermandad, provocados por la conjunción de otros astros miembros de la era planetaria, que nos absolváis frente a vuestra conducta penalizadora. Matar no creemos que determine que el mundo, con su código legislativo, pueda progresar y evolucionar hasta fomentar un estado igualitario y unificador. Al contrario, si nos derrotáis y os quedáis con el comando del mundo habrá muchos ámbitos que se suprimirán radicalmente: infraestructuras, telecomunicaciones, fabricación textil y alimentaria, construcciones inmobiliarias, sectores financieros, cibernética y, como consecuencia, desaparecerán las transacciones comerciales. ¿Qué opináis sobre esto? Quizás los humanos puedan ser austeros, tajantes y carentes de condescendencia y comprensión, pero son necesarios para hacerse con el mantenimiento inacabable de un ciclo benefactor y productivo.

–Estupideces –protesta el Rey –los insectos y los agentes naturales como el agua, el viento y el fuego pueden transportar la fuente de polinización a la zona ovular de las flores para que germinen, sin necesidad de que ningún ser humano manipule el proceso.

 Entonces es Blackie quién se arma de valor para encararse con el poderoso monarca:

–Es cierto en parte, pero la agricultura debe llevarse a cabo por la mano del hombre para que los frutos y semillas fértiles puedan crecer, desarrollarse y madurar y, así, facilitar su carácter comestible. Los humanos, en este caso, deben hacer intervención para dejar que el metabolismo de cada ser reciba la proporción nutricional debidamente cuantificada para seguir con vida de manera equitativa.

 –¡Para nada! Esto son necedades. Los animales conocemos el valor de la autosuficiencia y el valeroso empuje para no dejarnos vencer frente a un asalto por parte de devoradores afamados. Los ratones ya no estamos dispuestos a estar sumidos bajo un estado de humillación por el uso injusto que los hospitales y clínicas acuerdan con el consorcio sanitario, para que la gente deje de contraer enfermedades cancerígenas. Nos negamos a los malos tratos, a las vejaciones y al acceso a nuestro cuerpo para que vosotros sigáis protegiendo el proceso vital.

Un sonido muy complaciente aliviana el clima de crispación que se respira ante una contienda dura entre los fieros oponentes.  Parece como si en el abismo más hondo la marea empezara a producir un oleaje suave y rítmico, que apacigua el tímpano...

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