EL RASTRO POR EL MUNDO
Pasos avanzantes vierten en conductos
recuerdos que condicionan nuestra mundana vida;
caminamos, corremos,
exploramos y observamos lo que nos rodea,
procurando no abandonar nuestra obstinada condición humana.
Husmeamos sendas abruptas,
que escalamos casi a ciegas
buscando recoveco y un precinto,
que recalque una identidad ineludible,
con el mundo a nuestros pies,
rendido y redimido,
como un fresco sorbete saboreado,
por un instinto apetitoso y bebible.
Imagen congelada en receptáculos fotográficos,
captan una resaltada sonrisa;
nos retratamos por expertos,
que consiguen enmarcar
nuestra apreciable evolución y la cambiante vejez.
Una marca longeva
bloquea para siempre
hambrunas bocas deseosas por vivir;
esa decisiva diagnosis
desprovista de faz y de tez,
delimita la frontera entre vida y muerte,
con un apagado impulso de agarre
que sujeta la notoria y flamante dejadez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario