jueves, 25 de diciembre de 2025

LA MAGIA DE LOS SUEÑOS



LA MAGIA DE LOS SUEÑOS


Vuelos hacia parajes tridimensionales;
estados de consciencia, el cuerpo flota;
atisbos de lucidez 
abarcan experiencias descomunales,
caídas hacia un acantilado, 
en las que el alma existencia denota.

Se presagian nuevos augurios;
Sueños se recrean en el arcón de recuerdos;
 nunca sucumben.

Algunos más atrevidos se pronuncian provocando inconscientes disturbios,
que ocasionan pesadillas delirantes, 
persecuciones implacables
que ni tan solo concluyen, 
ni en el tiempo de ensoñación se funden.

A veces soñamos despiertos;
tendemos a predecir deseados anhelos.

 La noche nos transporta en carruaje
hacia un plano trascendental 
con los ojos cerrados,
con la pertinacia 
a conseguir nuevos propósitos,
sin resistencias ni recelos.

La vida nos concede soñar,
a pasar página a altercados obsoletos
a recorrer por vastas zonas colindantes,
como acérrimos andantes,
que no se detienen
ante las herméticas barreras
hasta llegar a un lugar,
plagado de sorpresas venideras.

Robles, hayas, sauces y abetos,
celebran la sintonía con el ser;
un aura que debería recrearse en el placer;
en las nimiedades 
que la vida nos invita a comer,
para sentir los sueños como aliados fieles.

 Notar la templada esperanza,
la más profunda alianza,
en un entorno en el que a veces nos sentimos noveles
inadaptados, extraños, desplazados, rebeldes.

Ignorantes frente a la interpretación
de los magistrales sueños
ellos son la guía;
 el antídoto contra la apatía.

Aquella panacea que disuelve nuestras dudas,
nos desnuda;
nos viste con camiseta y bermudas,
para transitar por un sendero horizontal,
que recuesta el cuerpo
 con una mirada frontal,
hacia cumbres con subidas abruptas,
 alardeando el pasajero 
que no admite censuras ni ultraje.

Sueños se voltean
 se deforman, se enderezan,
en los que todas las respuestas son posibles.

 Voces reclaman con un timbre estridente,
volver a soñar concienciadas
y liberadas del calvario más fehaciente.

 Honorables sueños;
 no observamos vuestra aparición en vano.

Sed los compatriotas,
que, cogidos de la mano,
nos sujeteis para ver
el inexplorado mundo que nos espera al otro lado del umbral.

Y sentir que todo lo experimentado,
tiene un olor fresco, renovado, 
imaginario y, a la vez, real.


















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