LA MAGIA DEL ZEN
Momentos de regocijo; a veces esporádicos
con frecuencia, dilatados en el tiempo.
La derrota y el fracaso obstaculizan
el ímpetu a poder perpetuarlos.
Sacamos fuerzas de flaqueza;
recreados en las crudas pruebas que la vida
propicia en nuestros caminos.
Nos afligimos, nos acobardamos sin cesar.
Una palabra, un susurro, un ruido acariciante, un libro, una imagen
acostumbra, paradójicamente, a cruzarse en nuestra mano.
Voces ancestrales susurran que tienen el control del secreto del mundo.
La felicidad se fideliza desde los esfínteres de nuestro ser.
Esa felicidad que se forja, se lima y se suaviza,
el dolor la tapia sin dulzura ni paciencia.
Grandes sabios de los latidos del corazón del presente.
Ellos lo saben.
A veces se aposentan, en otras ocasiones están aclamados para emigrar
y propagar el gran mensaje del espíritu de la vida:
el éxtasis de la paz; el orgasmo del placer consagrado
en el reloj atemporal de los siglos venideros.
Grandes mentores del bienestar
solamente persiguen un propósito:
desparasitarse de un pasado
plagado de tormento y de injurias
ES EL ZEN DEL AQUÍ INMORTAL
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