DESPERDICIO
Abrigos descubren
parte de la piel escamosa;
granos de herida abierta,
en alerta esperan
una caricia complaciente y mimosa.
El destino atroz contemplar se permite;
tiempo de caducidad visible,
el recordar me remite
hacia un pasado,
ya gélido y sin estirpe.
Señales intuitivas aparecen de la nada;
cosechan indicios de lucidez,
que, de mi destemplanza,
emergen y afanan.
Ojos alumbran
un volcado de realidades sin existencia;
labios degustan con amargura,
instantes carentes
de ternura y de consciencia;
manos trémulas
al compás de un contacto ilusorio,
sin solidez aparecen
abrazadas a un desnudo dormitorio.
A oscuras, el tanteo más sencillo,
forja marchitas imágenes;
congeladas en un tiempo efímero
la tristeza y la nostalgia,
compatriotas alternan,
el arraigo de un disgusto
contumaz e íntegro.
Mudos silencios;
palabras rotas;
carcajadas inhibidas
lágrimas por las mejillas roídas.
El telón rinde el desmayo,
cae frente a mi rostro;
observa mi mirada, absorto,
resignado en soledad
por momentos de inducido aborto.
En torrente,
un manantial de recuerdos
riega capas de dolor nauseabundo;
tiñe un presente pictórico
de colores añil;
entre mis dedos se escurre
como un caudal, por impulso,
que una ávida fuente fecunda
en un vientre,
ya estéril de aguas mil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario