PASAJE A BORDO
Trenes de ida
no volverán;
billetes comprados
caducos se marchitarán
Despuntadas arrugas,
ojeras mayúsculas,
noches errantes
de madrugadas oscuras.
La mañana se acerca
el viaje en marcha emprendo,
camino de un sustento
de paz y de consuelo.
Mas el tren traquetea sin pudor;
mis expectativas se velan
luces y sombras
en el tranvía vuelan,
como almas sin techo
que en la ingravidez resuenan.
Siento caeré plomiza,
mi compañero de alma
burlesco se muestra,
el compromiso de amistad
sin raíz decrece,
por momentos una desmedida locura
atormentarme promete.
Quizás las décadas
cambian el pálido color
de las tinieblas ceniza.
Quizás la vida me permita
ocupar un vagón férreo
que señale un destino,
un encuentro de dos personas
que aterrizan en la flamante cumbre
de un amor genuino.
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