PÉRDIDA DE IDENTIDAD
Follaje de ideas disperso,
centenares de motas de polvo
se esparcen,
en mi cerebro adverso,
frente a sentimientos
de apertura y de avance.
Mi vida, un caos despótico;
un césped frío;
de rodillas,
siento como hiela mi espíritu.
Desventurados amores,
en mi linaje no arraigan,
repelen y desprecian
mi más contraído,
pero existente coraje.
Tablas de acero,
delinean mis pasos;
torcidos, se desmayan,
como confetis desperdigados.
Creencias heredadas,
de antaño residen
en mi poblado mental;
se regocijan y burlan
con un lenguaje subliminal,
y se prestan sin control,
a ser obedecidas
con un portento magistral.
Fuego chispeado,
en mi cabeza sulfura;
caminos bifurcan
hacia direcciones paralelas;
viajo sin habitar en mí,
por carreteras no bordeadas,
de dignas y reverenciadas parcelas.
Quizás un día me reconozca;
es posible un pacto endiosado
con mi alma despintada
en un lienzo
de oro bordado.
Tiempo transcurrido,
indiferente, ni se inmuta;
mis ansias por rebrotar
quieren formar alianza.
Pretenden germinar,
en un paisaje de templanza,
que, tierno y soñador,
en un mañana,
pueda rendir tributo
al refilado canto,
de un prodigioso
y bien posado ruiseñor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario