RELACIONES SESGADAS
Cielos difuminados de esplendor,
remolinan y mecen nubes densas;
tiemblan afectados por el ardor
de noches de vigilia extrema,
por un azorado desamor.
Mis puños se elevan
en el firmamento más desentendido;
mechas de fuego se encienden
en mis venas de regadío,
a través de una sangre
de encabritado rocío.
Brumas estallan sin pudor,
en una esfera celeste impasible;
llantos desarropados de consuelo,
altivos se desparraman
por mis mejillas
sonrojadas de furor,
que, atentas al silencio de la noche
reciben y calan.
Palabras negadas a la plática;
miradas ausentes;
labios que desmenuzan
sonrisas emergentes.
Brazos cruzados
sellan todo contacto verbal;
apagan
un despliegue de soles,
lucidos por apuntaladas auroras,
ya sucumbidas
ante una lectura de reproches
y cometidas de errores.
Nada más cerca de la verdad
el desapego se hace viable;
radiante, se aleja amable,
de presencias estrelladas
en un espejo rasgado.
Un espejo
de imágenes difusas,
retrata la fracción
de un colapso emocional;
y un rayo resquebrajado,
en perfecta sincronía,
adopta reflectante
una inconfundible forma,
de absoluta
e irreparable partición.
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