viernes, 22 de mayo de 2026

AQUELLA QUERIDA NIÑA

 




AQUELLA QUERIDA NIÑA


Mis primeros pasos recuerdo

indecisos, tambaleantes,

hacia mundos soberanos

en los que una fortaleza severa

imponía su criterio en vano.


Las cadenas de mi mente reptaban;

serpientes de cascabel inocularon veneno,

por mi venas rociaban 

en un ambiente, de apariencia,

cálido y sereno.


La niña que luchaba 

por cumplir su sueños,

una labor en el mundo

un granito de arena 

enterrado se hallaba,

mi espíritu cobraba

 aquel rostro iracundo.


Lástima de mí misma sentía,

entre cobarde y valiente me debatía,

esperando una tormenta,

para hacer asomar una fructuosa cosecha

de estímulos agradables, 

que mi alma agradecería

satisfecha y contenta.


El vacío se apoderaba de mi ser,

ahora me veo y me acepto

 el repudio de niña era perceptible;

en este instante afortunado

con mi esencia emerjo y conecto.


Aquella querida niña

siempre incapaz de apreciarse;

mis ojos de adulta recobran

una percepción madura

de una silueta inocentona y frágil,

que tiempos mejores augura.




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