LA MADRIGUERA
En un vertedero
años desechada me he sentido;
he tropezado en el vertido
de un inmundo atolladero.
Mi trono he desposeído;
a terceros, sin rechistar, he cedido
mi nobleza y mi honor,
desafortunadamente resentidos,
saboteados han permanecido,
sin amparo ni albor.
Sonatas en eco han retumbado;
canciones lejanas
han desafinado su melodía,
al compás de una vida casi desnuda
de alicientes y de algarabía.
Capítulos de libros he cerrado;
de mi vida una historia compartida he creado.
A los cuatro vientos ha resonado
el estribillo del desamor,
en una partitura de notas disonantes,
sin parejas formales
ni pasajeros amantes.
La gracia del cielo a veces me ha sonreído,
mas la espalda le he girado.
Sin camino he andado,
con la postura incorregible
de un jorobado.
Al cercado he retornado;
un sueño letárgico
mi cerebro ha colonizado,
en un hogar embrujado,
sin rayos de luz
derramados por un sol,
que se recrea en sí mismo,
como un narciso vanagloriado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario