AIRE JUVENIL
Cabellos desatados al viento,
que se abanican con descaro;
la brisa acompaña el aliento
de dos bocas que susurran palabras
bajo el reflejo de un generoso faro.
Ventanales cerrados,
el mundo duerme en la madrugada,
mientras las estrellas alegres alumbran
conversaciones que se estrechan
en el silencio de una posada.
Mi pecho se expande,
mi barbilla un arco risueño perfila,
mis ojos de risa se empañan
las hojas de los árboles se estremecen
bajo la esencia de una radiante clorofila.
En la oscuridad,
rayos de luz atraviesan los cristales;
oigo sonidos ajenos en la lejanía
mientras me adentro
en una suave letanía.
Un mozuelo me invita al despertar,
los sentidos se dilatan al sorber
instantes de dicha que mi cuello ingiere
la satisfacción del presente,
que de los cimientos resurge y siente.
En un diván mis vivencias confieso,
un ser difuminado en mi memoria aparece;
recito declaraciones de añoranza
de aquel momento peculiar
y francamente bonito.
Un florecer puebla mi mente,
evoco el perfume de los rosales;
una esencia que trae recuerdos
de una grata juventud,
eternamente memorables.
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