CIEN VIDAS SIN TI
Cráteres en el techo;
hendiduras en el suelo;
pisas firme en el temblor
de compañías en desconsuelo.
Martillos en tu cabeza
repiquetean sin descanso.
Te caes y te incorporas:
un festival de títeres,
a tu vera, se sacude
en un sueño sumido.
Ruidos sin eco;
palabras rancias
se convierten en estiércol;
callejuelas te atrapan;
fantasmas visitan
tu celda de hojalata.
Añoras antiguos amores;
recuerdos de fortuna
que la suerte retaba,
colmados de colorido y de albores.
El entorno te sonreía:
los bajos mundos huían
ante una renovada luz blanca,
que traspasaba el grosor
de herméticos muros.
Tu cama desolada
lloraba contigo en silencio;
sentías la ausencia,
el vacío de aquel encuentro
que cabalgaba hacia un destino
de feroz virulencia.
En cuerpo frágil te enrollas;
las memorias viajan solas;
años de exilio,
copas de hiel,
un cáliz de profundo suplicio.
Sé que algún día retornarás;
un centenario pasará
por el límite de tu derrota.
Y encontrarás la semilla
de un amor recostado
que te devuelva el brío
de seguir con la vida,
para siempre enamorado.
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