domingo, 8 de febrero de 2026

INSTINTO ANIMAL

 



INSTINTO ANIMAL


 Campos de visión 

toda maleza con intento arrasan,

en el devenir de un tiempo,

que, en el oscuro llanto, todavía labran.


Lágrimas deslizan por el torrente;

mis pómulos, rojizos, 

inundan un cauce de tristeza.


Tendida, con los párpados perdidos 

la silueta de una presencia 

asalta mis sentidos;

Me aposento, 

más mis dedos no pueden nada acariciar.


Un portento cánido, 

soberbio a mi encuentro 

viene a mostrar su amar;

grandullón y regio, 

su reclamo pretende dar a demostrar,

ese cariño penetrante y efusivo,

que nunca nadie, 

de su corazón podrá arrebatar.


Noto como mi piel escamosa 

difuminada se vuelve;

 lágrimas de contento contraste resbalan;

arrojan hacia el pasado 

todo amargo lastre.


Mi preciado compañero de juegos

esa mano amiga, del alma venidero

dispuesto a fidelizar

 su más sincero propósito:

su hocico mueve;

sus patas saltean;

ojos de plata ahuecados;

cola incendiada de anhelo;

orejas erectas atienden

mi más primario consuelo;

ese paliducho duelo

entre confianza y recelo.


Un destino en mi puño

de explorar pendiente,

por un recorrido camino

que, hacia el destierro,

mi cuerpo levitaba antes casi inerte.


Sombras ya despejadas

de nubarrones de grisáceo color;

faz soleada resalta

 las más gallarda mascota;

y una deuda saldada presume

de un recíproco y bienaventurado amor,

que, en conserva,

su llama mantiene.


 Ocular torrente

de simpatía compartida,

de compenetrada sintonía,

los ojos tornan paulatinamente

hacia ese foco canino,

 que, frente a mi mundo, 

 fulgura incesante 

radiante y divino.









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