SONAMBULISMO
En mi vida, desertora he sido;
en fase de ensueño he ambulado;
me he desperezado
después de un sueño en letargo agitado.
Con un borrador,
una pizarra imaginaria
he fulminado
de tachones de grafias,
por lecciones adoptadas
de palabras de rencor envenenadas.
Más siento mi cuerpo en balanceo;
tirito y el frío cala mis huesos;
una masa gélida y viscosa
se escurre hasta desplomarse,
frente a unos pies sin anclaje
energía ni viraje.
Dormida en vida;
una mente enajenada;
sedada de recuerdos lejanos
poseída de sombras flotantes,
enervada de manchas
de rostros sin faz,
a mi vera recluyen,
dirigidos por mentores villanos.
El apeo es jadeante;
levanto el tronco hacia el éter;
de puntillas la ingravidez me atrae;
el acantilado me reclama,
implora mi muerte
como una lujosa mansión,
con un armario de roble
y una confortable cama.
Retrocedo un paso;
con sarcasmo
me río del abismo;
siento no es un acto de civismo;
saltar al vacío
sin apreciar
un presente reluciente
de exuberante hedonismo.
En el ahora
copas de un brebaje exquisito
embrujan mi cuerpo
de hechizos complacientes;
cada sorbo degusto
con un afán bendito.
Al fin, mi mente arrincona
nubes borrascosas,
que deambulaban
en el cielo de mi coronilla
aturdidas, desoladas
y con disimulo,
desfilando contenciosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario