jueves, 14 de mayo de 2026

CUERPOS FRÁGILES


 

CUERPOS FRÁGILES


Tommy piensa que no es posible que bajo tierra haya un torrente de agua suficientemente profundo, ya que los roedores son seres terrestres y no permanecerían íntegros. Majestad el Rey, por fin, describe el escenario que van a pisar Tommy y Blackie, a pesar de haber intentado llegar a un consenso juicioso. El ejército y las personalidades que lo militan tienen creada una institución penitenciaria comprendida por celdas de una capacidad nimia. Dentro de cada una de ellas no existen cómodas de reposo. Son como jaulas en que residirán provisionalmente antes de ocupar el corredor de la muerte: un patíbulo con una olla a presión de unos dos metros de profundidad, accionada por una palanca, desde la cual las víctimas accederán al caldero para ser abrasadas y, después, ingeridas por los roedores. La palanca se encuentra sujeta por una plataforma de madera parecida a un minúsculo trampolín en el que ellos deberán saltar al recipiente de inducción eléctrica. ¿Pero cómo estas bestias, aparentemente incapaces de ingeniárselas para contraatacar, tienen prácticamente una mazmorra bajo tierra en la que todos los visitantes podrán tener un final tan traumático como ellos cada vez que han sido objeto de inspección y chequeo clínicos? Y con una cinta magnética que el Rey indica a los pajes que dejen desplegar, ésta se extiende hasta la entrada de la casa de Tommy. La puerta queda traspasada con un despedazamiento de cristales que, abatidos, golpean contra un suelo de baldosas que gimotean con fuerza, como si fueran animales apaleados.

Blackie intenta gritar, pero no puede. Su voz no deja vibrar fonemas sonoros ni puede utilizar su cuerpo como un proyector reactivo para paralizar un destino que se avecina con un desenlace trágico. Tommy, palpitando su corazón con frenetismo, se comunica silenciosamente con su mascota y le pide que utilice el cuerpo como una ametralladora para disparar balazos sin interrupción y desangrar a los responsables de emprender la planificada trampa mortal. Blackie sabe que su cuerpo tiene un campo atómico de electrones muy parecido al de un generador que, mediante una descarga hipersincrónica, puede dirigirlos con una reacción negativa hacia los roedores y extinguir la plaga. El grave inconveniente es que se ha desprendido del catalizador que puede poner en marcha todo el engranaje corporal. El cuerpo del gatito ha quedado rendido, agotado por un hastío impropio. Todo él está flaqueando por un coraje que no consigue apropiar. Tommy sabe cuál es el punto débil del gatito: la voluntad y la osadía. Pero ¿Cómo prestárselas? Tommy no las posee, al menos no para poder realizar un ataque masivo. Él es un niño que se ha criado en un círculo familiar normalizado, moderado en el que nunca hasta el día de hoy, sin la aparición de Blackie, había sido testigo de un evento excepcional, en el que el orden natural de la materia viva pudiera adulterarse...

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