MI AFÁN POR VIVIR
Vida mía,
años dándote la espalda,
años invisible
con mi alma quemada
por un fuego irascible.
Sé que no he sido perfecta,
errores han fracturado mi vida,
mi cuerpo he visto tendida
como un pergamino arrugado
sin apremio, con la piel roída.
Vida mía,
un testimonio casi mudo
palabras balbuceantes exudabas;
mis ojos no podían captar
los mensajes de derrota,
que se sorteaban
en los momento concedidos
por un hipotético azar.
Mi vida de infortunio
en mis manos se enclavaba,
como el poderío de una fuerza motriz
que, en mi primera infancia,
mi mirada entornada
apenas captaba.
En una bella dama me convierto
vida mía,
solo te comparto palabras de aliento,
déjame brillar
con una luz de portento,
para poder cantar a los cuatro vientos
la magia de mi libertad,
por fin rescatada
de un cementerio en llamas,
por un cúmulo
de chamuscados escarmientos.
Vida mía,
Siento el morir rendido a mis pies,
una esclava liberada
de las cadenas de un mentor
que desplomadas caen,
hasta que muros levantan
una vida inoculada por el jugo
de un substancial y edificado amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario