PEQUEÑOS LOGROS
Caminos se abren a mi paso;
en andante me convierto,
con alegría y desconcierto
hacia lecciones de vida
que con paciencia repaso.
En las sombras me instalé;
mucho tiempo transcurrió.
La ciega oscuridad
un brazo me tendió
y en su red de martirio
sin remedio me atrapó.
Años he sentido desperdiciar;
mi cuerpo encorsetado temblaba,
ante un miedo abocado al precipicio
de un complaciente desesperar.
Erguida poco a poco me veo;
el mundo ahí fuera me espera.
El pálpito de un corazón
quiere formar parte
de la tierra entera.
Entre la muchedumbre me acoplo;
palabras de sapiencia pronuncio.
Mi rostro descubro,
una voz de antaño oscuro,
vibra resonante,
abandonando en el sendero
a aquella niña
que frívola creía
y también ignorante.
El presente me esboza una sonrisa;
la antigua condena se disuelve
entre la maleza.
Mi inconsciencia cobarde
se difumina en los escombros,
de un marchito alarde.
Paseos en solitario,
diálogos compartidos,
gentiles instantes
alrededores de belleza.
Paisajes que mi rostro contempla
alejado de los tiempos,
marcados por una desidia
y una afanosa contienda.
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