LA LLEGADA DE UN ÁNGEL
Un libro en mis manos
cae rociado del cielo;
mi alma enrojece
a fuego de terciopelo.
Páginas candentes leo;
mi mirada perdida danza,
a un ritmo desentonado,
mientras penetro en sus palabras.
Lucha a ciegas,
remos sin rumbo,
viajo a tientas,
en un presente incierto.
Quiero despertar
al alba fulgurante,
rendirme ante Dios,
convertida en su fiel amante.
Letras almaceno en mi mente;
el pasado empequeñece;
una conciencia antes inerte
levita y florece.
Parpadeo con frenesí;
imágenes obtusas,
rotuladas en mi frente,
desfilan lentamente.
La gente a mi alrededor adviene,
un escenario prometedor
siento que empieza a comprenderme.
Ese dolor furtivo
derretirá el hedor del pasado;
podré abanicarme
con las alas de los pájaros
que perfilarán en mi camino
un viaje de ensueño,
colmado de esplendor.
Ese libro abierto
ha sido mi sustento,
un héroe en mi velada fundida,
que lúcida me ha devuelto
a la tierra prometida.
Algún día,
volveré a revisar esos sabios mensajes;
algún día,
refrescaré mis memorias
y de amor me inocularé,
espantando el reflejo de antaño
de mis malditas y repudiables sombras.
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