UN NUEVO FOCO
Sin recursos,
en este mundo aterricé.
Mares sin calma encontré
en una habitación de destierro;
nubes de humo en el techo
agitada exhalé.
Bailes sin instrumentos,
una vocalista inexistente,
nanas anheladas al oído,
en un cosmos solitario y herido.
Pensamientos vagos,
recuerdos sin sentido,
palabras torpes,
gritos resonaban
en mis más intrincados latidos.
Un ego que se moldeaba
al gusto de los educadores;
sentía que me dominaba
como a un barco sin capitán,
hacia la más inevitable deriva.
Mas ahora identifico
una mente condicionada
por un bagaje de creencias
inculcadas por doquier,
generando reflexiones confusas
y reconocibles dolencias.
Sé que no soy perfecta,
pero deseo mi libertad con fervor;
poder atracar en puerto firme
para ver el crepúsculo sin fronteras
y dejarme mecer
por la brisa del mar
y las suaves mareas.
¡Oh, bendito sol del amanecer!
Luces tu esbelto brillo,
alumbrando un planeta
que yo reivindico a gritos.
Ay, mi querido sol,
siento que alguna vez
me has sombreado
pero al fin reconozco que te merezco.
Con el agua del abismo
casi me he atragantado,
en un océano de ideas
donde nauseabunda me he visto,
hasta el retorno
de una nueva aurora,
siempre predispuesta a reconvertirme
en una estrella cantora.
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