AÑOS SIN SOL
Picos de montañas,
en lo alto rebosan
nieve escurridiza
que en hielo se revierte,
como un ave en ceniza.
Callejones sin salida;
peregrinajes a la tierra santa;
retiros espirituales
en tu mente perfilas;
ignorante, vivo, te entierras
bajo la capa
de una afelpada manta.
El calor no abriga tu cuerpo;
rayos fulminantes
no lustran tu cobijo;
y, atrapado
en tu desolado escondrijo,
el miedo te transporta
hacia el crucifijo del martirio.
Sentenciados errores
pueblan tus días venideros;
notas un incesante veneno,
que, por el dorso hasta la coronilla,
circula sediento,
con un talante vil y obsceno.
La cercanía del sol
se aleja de tu recodo;
tu aliado,
el infierno temerario,
representa
un emblema,
aquel fortificado escudo.
Acompasados recorridos
en tu cerebro visualizas;
la imaginación protagoniza
un tiempo que se extiende
en el nido de recuesto,
que te atrapa y coloniza.
Una imagen,
un espectro sin antifaz,
puede que nunca te haya descuidado;
mas las nubes, en llanto,
te persiguen.
Y un tormentoso diluvio,
rendido, bajo tus pies,
retumba como un chaparrón
tu desdicha,
con un desafinado y gimiente canto.
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