CAPAS DE HIELO
Te veo sin mirarte,
sin acariciarte te toco;
una silueta distraída,
que a un abismo se asoma
con semblante suicida.
Puede que sea una apariencia
querer retenerte a mi lado,
mientras rozo la sombra del miedo
que va invadiendo tu cuerpo
de heridas hostiles,
en cada costado.
Impasible te contemplo;
indicios de desaire me muestras;
sonríes sin demasiado ahínco
en el corredor tétrico que atraviesas.
El duende de aquel niño
que soñaba con quimeras,
todavía en tu lecho te espera,
mientras un soplo trasciende el universo
con una enfurruñada ventolera.
Quiero rescatarte;
sentir que has recuperado
la llave de tu encierro,
y poder cruzar
puentes y esferas juntos,
sin armazón
ni espacios de destierro.
Descubrirte es mi misión,
en un segundo o en un millón;
acercarme a tu recuesto,
mientras el agua depurada
derrite el dolor revestido
por tu gélido caparazón.
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