sábado, 4 de julio de 2026

EL OJO DEL VACÍO

 



EL OJO DEL VACÍO


Crepúsculos sagrados;

agua bendita de regadío;

campos fértiles 

por el sol, tostados.

Abanicos sin aire,

día y noche,

en aposento a mi lado.


A mi alrededor

la vida desfila

hacia parajes inalcanzables.

Siento el compás de mi latir

sin demasiado porvenir;

simplemente un soplo inercial

hacia un destino fatal.


Una presencia se acerca;

el paisaje es obtuso,

mi mirada perdida

hacia horizontes sin acogida.


Oro hacia mis adentros;

Siento un timbre sonoro:

la llamada a la puerta de socorro

que rescatarme quiere,

de un tormento

que no vive ni muere.


Persecuciones implacables;

pasillos cruzados a tientas;

habitaciones desnudas;

caras hambrientas

con sed de venganza

que ensañarse quieren,

con un cuerpo despojado de atuendo,

que se manifiesta en destemplanza.


Valles mustios se vuelven;

patios cercados muestran su dolor.

Aliento cercano...

un hedor ofensivo

en mi nuca repica,

replegado por un disimulado temblor.


Volando hacia el éter,

un águila rapaz me observa,

apacible y sagaz.

Anuncia un presagio:

una nueva aurora

que el hueco en mi mundo llene,

de sonrisas, antes perdidas,

 y de una luz deslumbradora.








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