PUREZA PUERIL
Almas sin reglas
posan en el vasto universo;
tienen el abanico
para templar la corriente
de un venidero y enfurecido viento.
Almas que reposan
sin doctrina, sin razón.
Simplemente, reinan sin prisa
en un mundo casi onírico,
impulsado por una cálida brisa.
La revuelta llegará
por adultos imponentes;
y niños domesticados,
sin mayor resistencia, obedecerán.
La llama de la infancia,
aquella primitiva espiral de fuego,
en descaro se incendiará.
Cuerpos menudos,
beberán de sus bocas
la copa de la bendición,
antes de que el futuro
se encargue de alimentar mentes
cuyas creencias manipulará.
Plácidos sueños;
ojos cerrados;
pupilas en reposo.
Visión en blanco y negro
de colores tapiados.
Matices sin estrenar;
deseos adormecidos;
placeres en estado puro,
antes de nacimientos
en mundos ya perdidos.
Sonrisas nacen desde las entrañas;
el ser brilla
con el sol de la tranquilidad;
la vida reluce
sin ser saboteada,
bajo un clima de absoluta hermandad.
Briznas de tormenta,
bebés regados bajo el agua de la lluvia;
algún día un paraguas de rescate
los protegera de las infamias,
de los despropósitos y patrañas.
Pero ¿realmente encontrarán la pureza
bajo una vida arrastrada
por un torrente de densas lágrimas?
La historia no acaba
y sigue el curso de la velada:
siglos y siglos de incesantes madrugadas
acompañan a los niños,
en el porvenir de incontables emboscadas.
La pura voz que el silencio acalla...
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