TE AÑORO
En una isla perdida,
me encuentro sola y desperdigada;
como un náufrago aterrizo,
poseída bajo el poder de un hechizo.
Rompo los cristales del camarote;
a flote pretendo salir,
mi aliento pestilente me adolece
y siento mi cuerpo partir
hacia compuertas inciertas
que me permitan sobrevivir.
Te añoro sin recelo;
aquí aislada lo admito:
has sido mi acertijo,
el talismán de mi cabello cobrizo.
Hace años me decía,
alguna vez en compañía,
que la soledad no pisaría
la suela de mis tacones
con sangre de hiel a borbotones.
Te añoro y te bendigo;
ese amor ambiguo
ha colmado mi alma
de un contento continuo.
Prefiero seguir con vida;
coger un barco y zarpar
hacia la senda del bienestar.
Un viaje sin brújula
que me conduzca
a un puerto
en el que no vuelva a notar
confusión y desconcierto.
Luna de plata,
arrima tu hombro a mi vera...
Disecada calavera,
cruza la intrincada frontera
y recupera tu mundo,
recostado en el turno de espera.
No me permitas morir,
luna de plata;
recubre mi rostro
y mantenlo viviente
bajo la virginidad de tu luz,
que se vierte en cascada
voraz y prominente.
Te añoro y te olvido,
apeada en el vergel
de un presuntuoso olivo....
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