LA CARPA DEL CIRCO
Acrobáticas muecas;
abrasadoras, en el aire sostienen
máscaras sin telón de fondo,
y un gemido hondo entre el público.
En el teatro de la vida,
casta te mostrabas,
sonreías y llorabas;
con el tiempo,
tu grandeza marchita arrastrabas.
Grandes éxitos entre la multitud,
admiración unánime,
aplausos superfluos,
palmadas en la espalda,
desplantes a la descarada.
La alegría en auge,
artificiosa la mantenías,
disimulando con osadía
un torrente de apatía.
La tierra te pertenecía;
en el estrado pisabas con brío;
con la cabeza asentías
y, frente a los reclamos,
complaciente te volvías.
Un rostro indeleble
recuerdas con nitidez:
ese compañero de circo
que te arropaba
con su corbata y abrigo.
Las tinieblas se desmayaban
en la cúspide de un estrellato lozano...
Algún día podrás atisbar
una dulce comedia...
Acoger o evadir
la parte de una función a medias.
Todo es posible
en una vida que festeja
con su música de ferias...
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