FRAGANCIAS
Desde mi balcón,
la arboleda se ensalza presuntuosa
y rinde homenaje a la naturaleza
como una bendecida Diosa.
El polen fertiliza los prados,
esquejes enraizan poblados;
manos enternecidas
olfatean aromas
de tintes colorados.
Soles alumbran los tallos,
hojas que visten los pistilos;
abejas sepultan el néctar,
las flores orgullosas se alimentan
de los olores que desprenden
en pueblos y valles
que, radiantes, sustentan.
Desde mi balcón,
relieves de montañas perfilan paisajes,
arbustos abanicados por un viento
acariciante;
primaveras asoman sus ojos
en los parques que circunvalan
la belleza apoteósica de un ecosistema
que abrazan y avalan.
Desde mi balcón,
rosales resaltan sus cromatismos;
rosas que estampan su encanto colorido,
mientras mis fosas agradecen el aroma
de cada pétalo exhibido,
con una incondicional presunción
de quien se hechiza ante un cáliz prendido.
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