AUGURIOS SANTIGUADOS
Los presentimientos más demoledores, no obstante, no se producen porque el traspaso de un muro le devuelve la visión que, Tommy, a primera instancia, decide velar. Ese muro parece un castillo fortificado, aunque la percepción es imprecisa. Con los ojos abiertos avanza hacia una catedral, con luces muy empalidecidas, de paredes que parecen rebosadas de marcos encriptados por deidades mitológicas. Todo le recuerda al Olimpo de los Dioses. Cada imagen representa un símbolo astral que esconde una idea abstracta muy relacionada con el carácter y los valores morales.
Él mira hacia todos los costados, pero vuelve a estar sólo, como un náufrago en la isla del Pacífico, sin bote ni refuerzos de socorro, sin provisiones ni un techo donde recostarse. Las paredes no le hablan, sin embargo, gracias a unos rostros que articulan una expresión de acogimiento, las santidades alimentan la extenuación que Tommy experimenta. Se siente embrutecido, molido de cansancio y preso por una culpabilidad que no puede apagarse. ¿Qué hacer dentro de una catedral en la que candelabros, estatuas, estampas y figuras esculpidas inundan el interior? ¿Cuál será el siguiente paso para poder seguir con un sueño que empieza a ser fastidioso y apabullante?
El altar tiene de Cristo como trasfondo con los apóstoles de la Última Cena que predica el Evangelio de San Marcos. Todas las caras están diseñadas con esmero y una elegancia creativa que reaviva los sentidos. En cambio, el altar mayor o la mesa sacerdotal, en el que las ordenanzas eclesiásticas reciben a los fieles devotos, están desprovistos de presencias. Un mantel blanco, como la piel de un oso polar, cuelga hasta casi tocar el suelo. Una copa emergente, muy desmedida en proporciones, está descansando en el centro.
Tommy quiere ver el fondo de la copa. Quizás haya vino, la sangre que Cristo dejó verter en su sacrificio de muerte. Quizás alguna pista que lo conduzca de nuevo a la celda para dar el coraje a Blackie y encontrar una salida de escape frente a unos roedores inmundos. Después de la toma de una bebida que él recelaba, ahora tiene un temperamento más vivaz y emprendedor. Las células que controlan los glóbulos rojos de la sangre, parecen recobradas de vitalidad. Antes, Tommy era más introvertido y la llama de la introspección estaba realmente avivada. Sin embargo, ahora se siente capaz de enfrentarse al Rey de la Selva más famélico o el dictador totalitario más destacado de la historia política contemporánea...
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