EL GUÍA DE MIS SUEÑOS
Sábanas de franela mi torso cubren
mi cuerpo compungido se muestra
en una habitación desolada,
en solitario escalo mi viaje en cuesta
por un escenario marchito y fúnebre.
Roces disimulados mi piel acarician
presencias ambulantes
en abstractas pasarelas desfilan,
blancura fantasmal que en la ingravidez flota
miradas sin faz
en una marcha parsimoniosa oscilan.
Un poblado al otro lado del umbral me espera;
noches impuras
eclipsada la luz se matiene,
intento escapar del pavor
que mi alma en movimiento retiene.
Hacia el cielo penumbroso
mis ojos como dos navajas se empuñan
la oscuridad me arrastra hacia un foso,
mis lágrimas vertidas
en canal se inundan.
La luna asoma su cara,
una luz empalidecida se proclama
insegura me siento en mi cama,
mis sueño entorpecido
mi descanso no repara.
Entre el éter con alas vuelo
buscando refugio y consuelo,
alguien viene deshuesado
sin preámbulos me acoge entre sus brazos,
como un ángel pastoril que procede
de un lugar reverencial y sagrado.
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