LA FURIA DE LA PUGNA
El vidrio, totalmente desmenuzado, cae en la contraventana dejando verter pedacitos casi inapreciables. Zoe, de repente, se endereza. Se levanta de la cama para esconderse como si la llave de oro ya pudiese dejar relucir su efectividad curativa con la entrada de estos Dioses que traicionan todo un reino que vivía en condiciones dignificantes. Blackie se queda helado por el estupor. Inmóvil, sigue sosteniendo una llave que se balancea como un columpio o una maca. Definitivamente, el felino ha decidido no dejarse impresionar ni arrastrar por mafiosos impostores. Venus tiene razón. La llave es un buen artilugio que prueba un fortalecimiento anímico que el gato observaba como desfallecido. Sin ella, la valentía, la intrepidez, el coraje y el valor más introspectivos no hubieran actuado frente a una circunstancia tan incomodadora y rompedora.
Dentro del armario,
la niña reside temblorosa. Tommy se percata de que el cuerpo ha recibido un
estímulo alimentario a través de la majestuosa simplicidad de una llave. Ahora
el niño es consciente que la posesión del objeto tiene una valía inacabable. Es
como una fuente que deja verter un goteo de agua bañada en oro que no devalúa.
Sin duda alguna, el sostener con una mano el preciado objeto, Zoe ha podido
sentir una movilidad psicomotora antes no percibida y, como consecuencia,
impensable. Dentro del armario, procura con sus delicadas manos cubrirse los
oídos para no escuchar el acontecimiento entre los Dioses que, muy ciertamente,
van a adentrarse en un combate de cuerpo a cuerpo, con espadas deformes, poco
calificadas como tales.
El Alcaide se retrae
a la vez que Blackie se encuentra localizado en la cabecera de la cama de la
pequeña. La llave no pierde el poder de descartar las órdenes impuestas por
Urano. El gato, como enviado, debe proteger Nueva Maryland y las víctimas que
han sufrido repercusiones de salud trascendentales. La llave, como si tuviera
un mecanismo activado, se desplaza en el aire hacia el centro, en el que una
intersección separa dos núcleos ocupados por Tánatos y Ares.
Tommy, de inmediato
se pregunta hacia sus adentros: ¿Por qué la llave se ha desprendido de unos
dedos que la agarraban y ha decidido irse hacia el eje central en el que dos
entidades se juegan el puesto en el Olimpo para ser los vencedores y, supuestamente,
adjudicados a tomar mando de un paraíso santoral? ¿Quién ha podido ser capaz de
semejante fenómeno para intentar moderar una lucha que va a terminar con una
muerte garantizada? Enseguida, el niño piensa en Venus y todas las pautas y
visiones que Tommy ha llegado a incorporar en su cerebro infantil. Las visiones
eran completamente proyectadas en un rancho en que la fauna más penitente, tenía
cadenas de condena que los conducirían hacia una metafórica pero real sala de
ejecución. En estos momentos, comprende que la Diosa más adorada por el amor
integral y universalizado hacia todos los seres de un planeta moralmente
retardado, casi primitivo, tenía razón en su procesamiento de información, que
Tommy debía conocer en colaboración con su mascota.
La llave tiene un
cargo aprobado por el Consejo judicial del Olimpo. Urano y Gea han sospesado la
importancia de una pertenencia con ocurrencias trepidantes, reacciones
improvisadas y actos regidos por un código de leyes que pueden, por cuenta
propia, facilitar el consumado cumplimiento de una salvación unánime.
La llave que Venus
entregó en el sueño a Tommy fue puesta en escena después de un despertar
agitado y sacudido, en el que el niño tenía que implicarse telepáticamente con
el poder cósmico de un gato con poderes entumecidos. Gracias a la gran
insistencia de un Tommy con agallas y la sucesiva vocalización de unas palabras,
muy claves para salir de la prisión, ahora él y Blackie se encuentran en
Toronto para dirigir a los enemigos, que compiten para poder ser candidatos de
un gobierno hasta ahora bien encabezado. La lucha está a punto de iniciarse. El
Alcaide intenta no interferir, pero no puede evitar compartir unas palabras con
Tánatos, la muerte más indiscutible:
–¿Te crees con
fuerza para vencer un poblado en el que felinos, reptiles, simios, monos,
equinos, úrsidos, antílopes y humanos están en manos de un ejército de ratas
inmundas? Tú, es cierto que representas la muerte batallada sin cláusulas,
objeciones o condicionantes. No temes nada porque de hecho eres un ente sin
vida propia. Tú, como muerte, arrastras toda la materia que tiene localizadas
formaciones celulares que son animadas. Pero ¿Por qué necesitas beberte el jugo
de un poblado que crecía sin interrupciones, sorbía cada instante con goce y júbilo
mientras se aplegaba para defender y proteger cualquier adversario indigno?
–Porque no siento
pena por nadie –responde Tánatos –mi filosofía radica en no permitir que el
mundo de los mortales tenga un crecimiento masivo gracias a un medio de
reproducción voluntario.
Blackie se aprieta el dentado con fuerza mientras sigue viendo la llave inmutable frente un par de desdeñados y desalmados Dioses. Él quiere que la llave pueda eliminar la muerte encarnizada que Tánatos intenta hacer perdurar sin escrúpulos. El valle de Nueva Maryland no existe, pero tampoco se le puede atribuir una pérdida irrecuperable. Todo ha quedado arrasado, Blackie lo sabe, pero también sabe que ahora ha llegado la oportunidad de darle fuerza a una llave totalmente hechizada de poderes superlativos...
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