viernes, 15 de mayo de 2026

UN DUELO CON LA MUERTE

 




UN DUELO CON LA MUERTE


¿Por qué Venus, una diosa que puede contratacar cualquier nefasto desencadenante con un poder excelente ahora queda totalmente al margen de una desembocadura macabra, plagada de un vigoroso afán por sobrevivir y, a la vez, derrotar al prójimo?

Tommy, por mucho que intenta recapacitar con una mente racional y concienciada de los sucesos que en los últimos meses ha vivido en primer plano, no tiene la puntería para acertar con esta incógnita. Venus intenta evitar que la muerte y la guerra estén unidas por una causa que no concierne la salvación de una niña infectada y, sin embargo, permite la invasión de un condado corrompido por roedores indiferentes, frívolos, llenos de totalitarismo y despotismo; roedores que imponen una colección de normas que serán legisladas sin una validación o consentimiento por parte de una comunidad territorial y un conjunto de Estados.

El niño, durante décimas de segundo, viendo a Blackie en posición de moderador ante una rebelión fervorosa entre dos Dioses que se avecinan como relámpagos, después de un golpeado entre nubes cargadas de vapor, no entiende la principal intención de la Diosa del Amor, de la Vecindad, la Hermandad y el Bien Común. Todos los esquemas que había valorado e integrado, después de una clase magistral de Venus dentro de una catedral figurada por una aventura onírica, ahora tienden a no tener sentido. Parecen futilidades, absurdidades, torpezas que han sido producto de un sueño delirante. En cambio, otra parte de él presiente que no es en balde todo lo que ha experimentado. Las dudas lo acechan y esperan pacientemente poder ordenar a Blackie que no se deje vencer por una malicia entre Dioses, que no defienden la supremacía por la igualdad y la unidad mundial entre seres pertenecientes a familias heterogéneas. Por fortuna, su alma, muy compungida y apremiada por una ilusión, que proyecta volver a sus raíces y recuperar el dominio de una existencia demográfica en Nueva Maryland, apunta a señalar un desenlace virtuoso y completamente vencedor. En algún instante, Venus alzará su voz para implantar cordura, lucidez y una dosis de equilibrio regulados. ¿Cuándo llegará, por eso? El Alcaide no puede proclamarse un buen aliado del escenario olímpico con Dioses que quieren retar una gobernanza llena de radicalismo, en la que no haya especies vivas que puedan concebir a través de una fecundación sexual o asexual.

La ventana del piso del Rey Midas parece desangrarse por un aspecto rojizo y de gran candencia. De repente, la nave ovalada se detiene en la ingravidez a diez metros de la casa. El vidrio temblequea, afloja su rigidez y su compresión hasta ver cómo las partículas se van despedazando. Toda la carcasa se está deformando por la presión de un vehículo, en la que los pasajeros que lo ocupan utilizan la cinestesia. El techo se abre bruscamente y de él surgen dos Dioses con un aspecto decidido a entrar en la habitación. Se acercan como ventiladores flotantes, con un rodaje que los hace móviles y avanzantes en el caminar. No tienen cuerpo vertebrado, en cambio, su silueta deja reflejar proporciones en las que el tronco y extremidades parecen de naturaleza palpable y táctil. La cabeza, llena de chichones, deformaturas, en la que es complicada asociarla a un cerebro convencionalmente constituido, está localizada por un cuello larguirucho y muy estremecido que destaca por una faz agria, ceñuda, malcarada. En los brazos aparentes llevan dos espadas. Tommy había imaginado que utilizarían arcos con flechas y lanzas. Es más peligroso de lo que pensaba. Como dos mosqueteros y generosos espadachines se ofrecen por voluntad a lograr que Zoe y Nueva Maryland mueran con la victoria asegurada de Tánatos...

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