LA OSCURIDAD EN LLAMAS
Hay momentos en los
que el muchacho parece afectado por la idea de que Blackie se dormirá con la
imposibilidad de un futuro despertar. Se encuentra ante un crítico dilema en el
cual teme que Blackie dejará de ser alguien potenciado por un buen Karma para
convertirse en abono para unas famélicas lombrices. No es capaz de presuponer
lo que ocurrirá en el futuro como tampoco es capaz de asegurar que Blackie
pueda chequear el mensaje hechizado y garantizar una salvación para todo el
poblado. Unos minutos, quizás horas, quién sabe, el gato finalmente reacciona.
Con una actitud de enfuria, cabreo, éxtasis e irritación empieza a dar
golpetazos contra la pared que solamente Tommy percibe como reales. Las
sacudidas de un cuerpo adormecido son sonoras sólo para el chiquillo que
adivina un efecto de respuesta convenida.
Tictac,
Tictac, varios golpecitos sobrantes van haciendo que Blackie responda a la
llamada de auxilio. El problema reside en que no recupera la consciencia con
facilidad. Dentro de una prisión semejada a una callejuela empotrada, que conduce
hacia un infinito amurallado, con pequeñas rencillas casi ilocalizables por el
ojo humano, dos seres nutridos en exceso necesitan un milagro; un milagro que
normalice una parte del mundo en el que la justicia y el sentido de la equidad
existencial quedaron trastornados.
El sonido del reloj
que emite Blackie a través de los trompazos contra una pared opaca iluminan la
mente de Tommy. Cabe la posibilidad de que no se tenga que valer de un objeto
sólido para resituarse en un tiempo mortuorio, sonámbulo, que ha perdido el
ritmo de un tránsito que antiguamente era rotatorio y de constante
mantenimiento.
Blackie tiene un
sistema de control que cronometra las horas que los mortales interpretan como
señal de evolución biológica, fisiológica, psicológica y sociológica. Cronos,
el Dios del Tiempo, también una figura mítica representada en el triángulo
piramidal del Olimpo ha dotado el gato a través de su cerebro virtual para
detectar el decurso del tiempo encabezado por la geología y la astronomía, como
fundamentos del reconocido universo.
En este momento,
Tommy descubre que Venus no necesitaba aportar información imprescindible para
hacer que el muchacho pudiera deducir la llegada de la medianoche. Blackie
dispone de un valeroso cerebro y un corazón con una pantalla en la que se
procesan imágenes que quedan documentadas como los periódicos y las revistas recopiladas
y archivadas en las hemerotecas. La mascota también es un privilegiado. Un ser
llegado a la Tierra, con una apariencia corriente, nada excepcional que debe
desembrollar una trama vengativa que los roedores llevan negociando desde los
orígenes del estudio de la biogenética. Para ello, tiene una serie de dotes
innatos que han quedado conservados dentro de un cuerpo de proporciones que no
sobresalen de la media ponderada en correspondencia a la raza a la que pertenece.
Estos dotes han ayudado a proteger la familia de Tommy, pero, en especial, al
niño como el predilecto, que no deserta, porque cree que el encuentro entre
ambos tiene una trascendencia, que solamente será descubierta cuando Nueva
Maryland se vea extirpada de la imperiosa dominancia de unos minúsculos
roedores, que repueblan zonas inhóspitas para la especie humana.
La negrura, tan espesa y nublada por la no percepción de sujetos u objetos reconocibles, persiste con pertinacia. Blackie está domesticado por un sueño en el que las palabras sobrias y rematadoras provocan que el proceso biorítmico del gatito se ponga en marcha. Una parte de su mente conoce el hallazgo que lapida la existencia frente al panorama externo. Otra parte, en cambio, percibe la llegada de la medianoche cuando Tommy, de manera compulsiva, recita el mantra para que la puerta se abra. Desgraciadamente, el felino no conecta con su estado consciente. No obstante, el adormecimiento, ese sueño tan perezoso y perpetuado, lo conduce a toparse con una situación en la que la máxima gobernación del condado, el Alcaide de Nueva Maryland, está padeciendo una situación de cronicidad patológica realmente preocupante...
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