UN ENIGMA DESVELADO
Tommy asiente a la voluntad de una presencia totalmente benévola, que irradia la confianza para poder recorrer todo el planeta en sólo veinte días sin arrepentirse. Es como una rueda giratoria, un torrente de agua que cae desmayado desde el pico de una montaña. Tan aventurera, se funde a través de la cúpula haciendo desaparecer el anclaje de los pies del chiquillo. Los dos, cruzando nuevos puentes levadizos, rascacielos, edificios que no coinciden con el primer escenario en el cual Tommy veía la extensión de un jardín con un caserón deshabitado, llegan a un rancho. ¿Cómo se comprende? Han atravesado lugares con fortificaciones y construcciones de arquitectura diseñadas por la mano humana hasta que el niño recuerda un plano que le resulta familiar; una escena en la que toda la superficie terrosa se parece a Nueva Maryland, su pequeña ciudad natal.
El cercado es prominente. Hay valles
alrededor que delimitan el paso de los animales a través de distintos
corralitos, que están a unos metros separados del campo llano y raso de hierba.
La Diosa y Tommy aminoran la marcha y acaban pisando un suelo cerca de un
aposento, con compartimentos separados por mamparas de aluminio grabado. En un
plis-plas, con los guantes blancos, Venus levanta las dos manos y emite un
sonido de castañuela para hacer descubrir los presentes que se refugian detrás
de cada cabina. El niño no da crédito a lo que ve: ardillas, mapaches, zorros,
mofetas, conejos, marmotas, leones, caballos, cebras y jirafas. Hay una
colección infinita de razas de animales que vivían en Nueva Maryland. El
aspecto que dejan potenciar es demoledor y deplorable. Tienen el cuello
amarrado a unas herraduras de metal de un grosor que los aprieta dejándolos
inmovilizados. Las patas están sujetas a unas cadenas que no les permiten ni un
pequeño paso de avance o regreso. La sujeción en la que se encuentran atrapados
es imperdonable. Las voces ya no se suman a un reclamo común para pedir un
rescate. Sin embargo, los cuerpos están enteros, totalmente recompuestos, sin
ningún rastro de rasguño, moratón, herida o hematoma. Tommy mira a Venus, pero
no antes sin preguntarse: “¿Es esta la
señal de que pueden sobrevivir?” “Sé que estoy soñando, pero en el subsuelo
todos decían estar despedazados y fileteados para ser comidos por mí y Blackie”.
Venus, por su parte sabe que el niño necesita una aclaración:
–Tommy, lo que ves
es la situación de cómo están tus compañeros de aldea; una peana con sierra que
se corresponde a un aparato de corte de órganos a cuajo. La idea del ejército
de roedores es mantenerlos torturados en habitaciones adosadas para después ser
decapitados y aprovechar su cuerpo musculado y osudo para alimentaros y acabar
así con vuestra vida, como últimos ejemplares existentes –explica Venus.
–¿Me estás diciendo
que en realidad no están muertos sino detenidos para ser posteriormente
degollados y comidos por mí y Blackie? –pregunta Tommy.
–Sí, exacto. Los roedores quieren acabar con
toda materia animal pero su intención de ensañamiento es tan profunda que han
preparado una tregua. Por ahora, los animales no han sido sacrificados. Tú y tu
mascota sois víctimas de una falacia malintencionada –aclara Venus.
–Pero sigo sin
comprender ¿y la comida que nos traen? ¿De dónde surge si todos están vivos?
–Es carne que han
recopilado animales carroñeros que roen y aprovechan sólo ciertas porciones del
cúmulo de órganos. En este caso, las hienas, procedentes de otros poblados,
siempre peregrinas, desconfiadas y ermitañas, transportan comida en estado
putrefacto. Normalmente, todos los animales que tú conoces no hacen caso omiso
por ser mayoritariamente herbívoros, pero las hienas sí, ya que han ido
escondiendo las sobras en rincones de una tierra enamorada de lindos
especímenes dispuestos a vivir en unidad –explica Venus.
–¿Y los roedores? –pregunta Tommy.
–Ellos, con la fuerza otorgada por Urano, han
organizado una recolecta de alimentos desechados. Como si se tratase de una ONG
durante la madrugada, cuando los animales del bosque batían en retirada, los
roedores bajaban al subterráneo y, con una energía sumamente desarrollada, iban
almacenando en un cuartito similar a un bodegón toda la comida en distintos
barriles –contesta Venus.
Tommy, en este sueño,
que parece inacabable, recuerda las rotulaciones del pergamino que encontró en
la celda: un arcón con muchísimos asteriscos. Ahora parece que una bombilla se
enciende en su cerebro. El arcón simboliza cada barril con restos corrompidos
por la descomposición que, probablemente, fueran los asteriscos. Entonces,
quizás el mensaje de SANOS Y SALVOS iba
referido a los animales del rancho que ha visitado con Venus...
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